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II. Los deberes de lo oculto (Pt.2/2)

  • Foto del escritor: Vnia Sim
    Vnia Sim
  • 22 nov 2022
  • 8 Min. de lectura

Proseguimos hacía el siguiente objetivo de la lista, un poco de pelo de conejo, tenía que estar agradecida de que por una vez fuera el pelaje suelto y no el animal completo. Los conejos, ratones de campo y varios animalitos peludos más eran bastante comunes por el bosque así que esperaba que no fuera demasiado complicado y que incluyera menos muertes que la búsqueda de acónito.

Demore un poco en darme cuenta de lo inconsciente que había sido antes, estaba en un cementerio de animalitos peludos y ni siquiera había revisado si la población de conejos local había terminado en una muerte comunal… Esperaba que no, eran de los animales más bonitos del bosque… Y de los más indefensos, aunque ello conllevaba a que formara parte de la alimentación de la mayoría de las bestias.


Esta vez fueron los guardianes quienes hicieron de guía y como siempre que la magia no era el camino, fue mucho más demorado pero era la mejor opción, cuando los objetivos se mueven, no sabes solicitarlo y no tienes ninguna parte de lo que necesitas, recurrir a la magia es tentar demasiado a la suerte, de la misma forma en la que te puede guiar a un conejo te puede llevar a un jabalí y no estaba dentro de mis tareas diarias una pelea con jabalís, tenía suficiente con el último de los trabajos, las arpías y su voz de pesadillas.

Finalmente, las dudosas habilidades cazadoras de los guardianes hicieron su trabajo y llegamos a una zona donde varios agujeros en el suelo se observaban, muy posiblemente de conejos.

Nos separamos un poco y cada uno acabo en su propia madriguera, me arremangue la manga de la túnica y adentre mi mano en sus profundidades, esperando toparme con pelaje y no con los dientes de un conejito feroz, que tan bonitos como eran todavía dolían bastante.

Después de intentar en dos o tres y no encontrar nada finalmente me di de lleno contra un cuerpito peludo y sin esperar mucho más agarré un puñado y conseguí lo que necesitaba, sin incluir ninguna muerte por una vez.


Reunimos lo suficiente para dejar calva a la mitad de los conejos del bosque y seguimos acercándonos a la parte menos divertida de todas, solo quedaba recolectar ranas y sapos para las pociones y toparnos con las arpías, que divertido.

El bosque alrededor no contaba con un lago enorme al que ir a buscar, pero era frecuente encontrarse con pequeñas charcas formadas por la lluvia donde muchas ranas se refugiaban.


Demoramos un largo rato en encontrar algunas, al inicio parecían vacías, pero si algo había aprendido con los años es que estos animales tenían una gran facilidad de esconderse, así que la magia era la solución más eficiente de todas, me acerque a un grupo de estos charcos temporales.


Darga eplo alue


Imagine, mientras recitaba palabras tan antiguas como mi raza, como el fuego pasaba por las charcas, evaporando toda el agua de su interior y al abrir mis ojos note el leve destello grisáceo de mi magia en el aire.

Y donde antes estaba el agua solo quedaba el vapor como evidencia y debajo de esto, nuestro objetivo, los pequeños animales que también habían sido víctimas de mi hechizo.

Una ventaja más, quedaban tan secas que se mantenían quietas y atontadas mientras las recogía, aunque me provocaban pena también estaba consciente de que eran un ingrediente fundamental para muchas pociones y la utilidad siempre era más importante que la pena, otro principio básico de la alquimia.

Y con esto quedaba completada la lista de cosas antes de la más peligrosa de todas, uf, maldije internamente, de verdad no tenía ganas de lidiar con arpías y quedarme sorda por todo el día siguiente, como mínimo, pero no había nada que hacer al respecto, así que me encaminé hasta donde se sabía que había un nido perpetuo de las tan agradables arpías.

Demoramos otro tanto y por suerte entre tanto trabajo las horas habían pasado y estábamos sobre una hora en la que en que aquellos monstruos en particular estaban menos activos.

Pero al llegar al nido aquello parecía todo menos tranquilo, los cuerpos de las arpías formaban una maraña y contrario a los cuentos populares no eran nada bonitas, se decía que tenían cabeza y cuerpo de una mujer ideal, hasta el torso, y luego piernas de aves y alas, pero más bien eran una mezcla amorfa que de humanos solo tenían una cabeza horripilante, que soltaba aullidos propios de las pesadillas de cualquiera, que se completaba con el cuerpo de un ave rapaz pero bastante más grande de lo que debería.


Bueno, había llegado la hora.


Revise el suelo con algo de esperanza, como si no me supiera de memoria la teoría de que nunca soltaban las plumas, nada, como era de esperarse, así que tendríamos que arrancárselas tal y como estaba planeado.

Las espadas estaban preparadas y yo solo pensaba en lo complicado que iba a ser, este era, junto a vigilarnos, evidentemente, el verdadero deber de los guardianes, conseguir las plumas, eran los guerreros, el arma de física de la torre, la magia podría encargarse, pero debido a la dificultad que podía conllevar concentrarse era peligroso, algunos hechizos no requerían mucho esfuerzo, pero otros podían dejar a los hechiceros totalmente indefensos ante las feroces garras de una arpía.

Vicaen me dio órdenes y muy a mi pesar le hice caso, me escondí entre los arbustos, ocultándome y esperé, los chicos se lanzaron a llamar la atención de los monstruos y lo lograron fácilmente, las bestias estaban decididas a atravesarlos con sus zarpas.

Ellos no se movieron y las arpías fueron con más fuerza, sin saber que ellos esperaban exactamente eso, cuando se acercaron lo suficiente, la vida de las espadas quedo colgando de mi magia y no permití que el ansia de libertad me ceguera ni por un segundo, todo el tiempo estaba pensando exactamente en qué movimiento quería que mis poderes obedecieran y no dude.


Spletia


Mis manos guiaron el viento, y en tan solo un segundo me estaba obedeciendo con tal violencia que incluso seres con tanta fuerza como las arpías quedaron sometidas a mi voluntad.

Las guíe contra el suelo y con la fuerza aplastante que podía ser el viento conseguí incluso atontarlas, evitando que soltaran aquellos terroríficos alaridos, creando una ventaja para los guerreros, se abalanzaron contra ellas, pero estas no estaban indefensas, incluso en el suelo eran luchadores feroces y la armadura les salvó la vida a sus contrincantes en más de una ocasión, escuche a Elizabeth susurrar y el brillo de su magia, tan cercano al color del cielo, me distrajo por un momento. No tenía la misma potencia, pero aun así permitió que los chicos estuvieran más tranquilos al saber que su objetivo no podría escapar.

La batalla podía ser hipnotizante, los guardines luchando aguerridamente contra las bestias que pese a lo extraño de sus formas estaban dotados de una gracia, velocidad y fuerza sobrenatural, verlas contra los carceleros solo me hizo más consciente de lo enormes que eran, estaban más cercanas al tamaño de un perro de guerra que al de un águila y sus plumas parecían dagas desde mi punto de vista.

La pelea se alargó un poco, justo lo que buscábamos y lance otro hechizo, la idea no era asesinar arpías, eso solo la haría enfadar más al grupo, sino mantenerlas tanto tiempo en tierra, moviéndose y a merced de las armas como se pudiera, así obtendríamos todas las plumas posibles.


Finalmente, las arpías se enfadaron tanto que los gritos se elevaron y sentí mis orejas rechinar, mi concentración se rompió y no solo la mía, vi a Vicaen caer al suelo, siendo un elfo puro y estando tan cerca de la fuente del sonido, debía ser una tortura y por suerte también nuestra señal para alejarlas. Me concentre, susurre al viento en la lengua antigua y una ráfaga violenta consiguió alejar a las bestias de los carceleros, rodeándolos por un momento para disuadirlas de volver a intentar atacar y por suerte, después de dos intentos, hicieron caso.

Los chicos empezaron a recoger todas las plumas que habían conseguido soltar de sus dueñas y fui a ayudarlos, más bien a asegurarme de que recogieran todo correctamente, porque con los guardianes nunca podías estar segura de que después de hacerlo doscientas veces recordaran como hacerlo bien.


Me asombre de que fueran tantas las que soltaron, era extraño, el día estaba siendo un poco raro en general, sin embargo, no lo cuestione y las guarde con sumo cuidado, dando por terminado mi trabajo.

Había sido largo y tedioso como casi todos los deberes de la torre, pero no había resultado tan mal como cualquier otro día, por lo que dijeron las espadas, ni siquiera se habían lastimado seriamente.

Empezamos el camino de vuelta a la torre y de no ser porque el bosque me era familiar como un recorrido hecho demasiadas veces, la poca luz de la luna no hubiera sido suficiente para sernos de guía hasta nuestro “hogar”.

El paisaje podría pertenecer a un cuento de terror, con la oscuridad reinando y los sonidos de los animales y bestias de fondo, pero para mí aquel momento en el bosque solo me traía la sensación de la libertad. En cada uno de mis intentos de escape había tenido que atravesar el bosque en medio de la noche, bueno, atravesar eran palabras mayores, solo en una de las ocasiones lo había conseguido, en todas las demás me habían atrapado antes, pero el bosque nunca me había atacado y, quizás por mi parte de elfa, sentía que, por el contrario, me había cobijado y escondido al menos por un momento.

Pero la felicidad no podía ser eterna y llegamos a la torre antes de lo que pensaba y como siempre que volvía a ella me parecía todavía más grande, oscura y aterradora que antes, una cárcel con la apariencia de un hogar encantador, de una escuela para aprender de la magia, como si fuera algo opcional, como si no arrancaran a los bebés de sus madres con el primer signo de la enfermedad.


Saboreé un poco de la libertad que no tenía permitida y me volví a adentrar sin ganas, con mi sangre tirando un poco de mí, tentándome, pero al recordar el dolor de las marcas, la amenaza de Selene sobre mi cuello y lo poco que había para mí más allá del bosque fue suficiente para detenerme.

Busque a la arcana Miravela, lo que no requirió demasiado esfuerzo, ya que pululaba por los alrededores del primer piso, fingiendo leer un libro para que nadie más la molestara, pero probablemente lo que hacía era esperar noticias nuestras.


Pareció tan sorprendida como yo al notar la cantidad de plumas que tenía conmigo y me pregunto si había podido contar cuantas arpías nos habían atacado, negué sutilmente mientras me regañaba internamente por no haberme fijado, pero al pensar en la situación tuve que admitir que podría haber más monstruos de lo habitual ¿Habrían tenido crías? ¿Cómo se reproducían? Nunca lo había notado, ni estaba siquiera enterada de su reproducción y cuanto podrían demorar en alcanzar la adultez. Puf, suspire un poco, yo que pensaba que iba a descansar tranquilamente y ahora tenía más preguntas que respuestas en mi cabeza.

Me despedí de la arcana, dejando el pedido en sus manos y partí de vuelta a mi habitación, recogí las cosas necesarias para un baño, me tomo poco tiempo y al volver a mi habitación Elizabeth ya estaba en su cama y parecía más dormida que despierta, así que no la moleste.

10 comentarios


Diana Julieth Alvarez
Diana Julieth Alvarez
23 nov 2022

Menudo rollo para buscar ingredientes, pero bueno, al final los reunieron todos. Me ha gustado un montón cómo has montado el tema de las arpías, me ha gustado su diseño y to'💗💗💗

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Vnia Sim
Vnia Sim
23 nov 2022
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Jajajajaja asegurarse de tener ingredientes pa una torre de hechiceros entera es complicado pero si, consiguieron lo que buscaban y gracias 😊

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JAries Sims
JAries Sims
23 nov 2022

Uff que buen capitulo!!, esa batalla con las arpías ha sido increíble.😯Desando ver que sigue!!

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Vnia Sim
Vnia Sim
23 nov 2022
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¡¡Gracias !! Me alegra que lo disfrutaras 💕

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Verónica Mendez
Verónica Mendez
22 nov 2022

Tiaaaaa!! Me está encantando!! Es q lo flipo muchoooooo!! 😍😍

Ya tengo ganas de seguir viendo hacia donde le llevara todo esto a Eleava!!

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Vnia Sim
Vnia Sim
22 nov 2022
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Nada me hace más feliz que leer eso y ya lo iremos viendo, ya lo iremos viendo, que nos queda muchísimo por contar 💞

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Isabel Ramos
Isabel Ramos
22 nov 2022

¡Ay, por favoooooor! ¡Qué interesante está todo, nena! Me encantó todo lo de las arpías... tenemos que saber más de ellas porque me parece que hay bastante más que no sabemos. Adoré el viaje al bosque y la búsqueda de los ingredientes. Y me reí mucho con el conejo que la mordió jajaja. ¡Pobrecita! Con muchas ganas de seguir leyendo

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Vnia Sim
Vnia Sim
22 nov 2022
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Jajajajaj iremos viendo un poco más de todo a medida que los capitulos pasen, espero y me alegra que te gustara, pero es que la pobrecita mía es una desafortunada y ya sabes, la próxima semana ya otro capitulín

¡¡Muchisimas gracias por leer!

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Ladynoell
Ladynoell
22 nov 2022

Bueno, al fin elava ha obtenido las plumas de las arpías, y mejor de lo que ella esperaba!! Pero claro... Porque ese interés por saber cuántas eran?? Son un peligro inminente para la torre?? 🧐

Y por otro lado... Ava sería libre tan sólo con cruzar ese bosque?? 🤔

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Vnia Sim
Vnia Sim
22 nov 2022
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Ava obtuvo las plumas que tanto quería pero nuevas preocupaciones nublan su mente y podrían serlo si son muchas

Por otro lado, nop, la pueden rastrear fácilmente y recuperar, la terminarían encontrando

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