III. La segunda marca (Pt. 1/2)
- Vnia Sim
- 29 nov 2022
- 5 Min. de lectura


Las clases eran horribles, los niños eran mucho menores que yo, los tutores eran desagradables, los salones pequeños, las paredes asfixiantes y la magia desobediente. La arcana, como me habían repetido que la llamara hasta el cansancio, insistía en que debía poder conseguir que la maldita tierra floreciera en forma de un rosal y en lugar de esto, solo conseguía maldito pasto.


No paraba de repetirme que no entendía como un hechizo tan sencillo como ese podía estar fallando y que si no lograba ello a mi edad no esperaba que pudiera conseguir cosas mayores.

La peor parte era cuando me quedaba hasta tarde y repetía el mismo hechizo sin parar y al final no conseguía hacer más que el mismo efecto, una maldita rosa, era lo único que pedía y en su lugar obtenía únicamente pasto. Quería encenderlas en fuego y no parar hasta que de las cenizas nacieran rosas.
Al acabar otro agotador día volví a los dormitorios de los aprendices menores, con la vergüenza dibujándose en mi cara y escuchando a los demás cuchichear a mis espaldas, los niños de mi clase quejándose de que la niña mayor no conseguía avanzar, los chicos de mi edad preguntándose porque iba tan atrás, sin embargo, la parte más dolorosa eran algunas arcanas que se preguntaban si la decisión tomada por la líder de la torre era correcta, si debió salvarme, y no se molestaban siquiera en callarse cuando paseaba a su lado.


Entre a mi habitación donde ya estaba mi compañera de cuarto, no me atreví a decir nada, incluso cuando la niña rubia no dejo de mirarme, escondiéndome en mi cama incomoda e inmóvil el resto de la noche, como una situación que se repetía con frecuencia.

Esos eran mis días, oscuros y aburridos, en una torre que poco tenía que ver con mi hogar real, el bosque alrededor que observaba cada vez que estaba cerca de las ventanas era lo más parecido a mi aldea.


La mayoría de los días me preguntaba si alguien se daría cuenta si me iba, si alguien notaría que la mestiza había desaparecido y si no era así ¿Podría llegar a la aldea de vuelta con mi madre? ¿Mi mamá todavía me estaría esperando? No sabía ni cuánto tiempo había pasado desde que me habían arrastrado a aquella cárcel de roca, el tiempo transcurría diferente cuando la única marca eran los amaneceres y atardeceres. Había intentado contar, pero después de un tiempo había sido imposible, no conocía tantos números.


— Señorita Elava, intente nuevamente – Murmuró la arcana y sentí mis mejillas arder de la vergüenza – Llevamos una gran cantidad de tiempo con esto ¿Cómo es posible que todavía sea incapaz?
— Lo siento.
— De acuerdo, solo prosiga con sus inten…
Las palabras de la señora fueron interrumpidas por el alboroto, algo había despertado el interés de la torre y los niños de todos los salones salieron corriendo a revisar que estaba pasando y nosotros, pese a los gritos de la encargada, hicimos lo mismo.

Finalmente me di cuenta de la razón por la que todo el mundo estaba alborotado, uno de los guardianes traía no solo un niño pequeño en brazos, sino dos, eran tan pequeñitos y llorones que sentí que mi alma se partía un poco, no podían tener más de 3 o 4 años y aunque todos los niños se parecían entre sí, aquellos dos eran especialmente parecidos. Era tan extraño que entendí la reacción del resto de los chicos, que llegara un niño nuevo era raro, de día más ¿Qué fueran dos? Toda una locura y que se parecieran tanto todavía más curioso.
Me les quede observando un momento, no paraban de intentar acercarse al otro, por suerte este guardia intentaba mantenerlos tranquilos y sonreír, si la torre no fuera una jaula pensaría que eran una familia, suspire y estuve que punto de volver a entrar al salón, prosiguiendo con mi penoso día, cuando note que la gente estaba tan despistada por la imagen de los dos niños castaños y de ojos claros que todavía no habían cerrado las puertas.

El bosque me llamaba desde el exterior y la idea de mi madre esperándome en mi aldea, con los brazos abiertos y su sonrisa preciosa, llena de amor, me empujaron a actuar, intente ser cuidadosa y fundirme con la multitud, por suerte los niños tan pequeños no callaban y los estudiantes parecían ansiosos de verlos más de cerca, era la razón por la que casi nunca se traían hechiceros nuevos de día, era demasiado revuelo, me pregunte por un segundo la razón por la que los llevaban con tanta urgencia.
Me acerque lo más que pude sin despertar sospechas y cuando ya no hubo gente para ocultarme, me intente sumergir entre los muebles y las paredes, logre encontrar el lugar perfecto, pero note con pánico como las puertas se cerraban, mi única oportunidad de irme se escapaba de mis manos, estuve a punto de echarme a llorar y volver a mi clase.


En lugar de ello me quede entre los muebles, oculta, sin saber muy bien que estaba esperando, hasta que sentí pisadas cercanas, alce la cabeza y note que la persona que había traído a los pequeños bebés estaba saliendo, estaba distraído y me iba a atrever a intentar ir a su espalda cuando un grito me detuvo, justo a tiempo y la espada junto a otras que no sabía de donde salieron volvieron sobre sus pasos, seguramente a donde fuera que estuvieran torturando a los niños.
Me aguante un minuto más y observe sin esperanzas hacía las puertas esperando encontrarlas cerradas, había tenido demasiada suerte antes y la había desperdiciado, pero no, el destino parecía estar por una vez de mi lado y no me lo pensé más, me lance en picada contra la puerta.

Al pasar por la puerta me esperé un momento a que me atacaran, pero al girarme descubrí que todos los guardianes se habían ido, era de verdad mi única oportunidad, miré al bosque y con todo lo enorme que era, me dio esperanzas, sentí su llamada y la seguí.


El bosque se abrió ante mí y me sentí protegida una vez estuve bajo su enormidad, pase algunas horas caminando, el día paso a la noche y me acurruque en un árbol cuando me canse, esperando que nadie me buscara.
Tan extraño como podía serlo, los sonidos salvajes, tanto de las bestias que tanto nos repetían en algunas clases como de animales más normales, me arrullaban más de lo que me asustaban, llevaba tanto tiempo encerrada en un lugar cuyos únicos sonidos eran las personas y la magia que cualquier otro significaba para mí un respiro, incluso si era de algo que me podía comer.



Por fin!!! Me había quedado con la intriga de saber qué había ocurrido con Elava todos esos años, gracias por aclararme la duda con este cap 😘😘😘 vaya por Dios, ojalá que algún día encuentre una manera de escapar jooooo.
🥹🥹🥹 ay mi niña... Tocando la libertad con la punta de sus dedos... Q lástima q todos sabemos como termina esto 😢😢.
¡Ay, madre! ¿Cómo lo dejas ahí? ¡Qué nervios! Mi pobre niña :( A ver cuánto tardan en encontrarla... y quiénes van a encontrarla. Lo de los niños me dejó super intrigada. Me encanta esta historia, bella
Mi Elava está a punto de conseguir su mayor propósito!! Aunque me da que está siendo demasiado fácil... Mi niña otra marquita para el cuerpo...😔