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III. La segunda marca (Pt. 2/2)

  • Foto del escritor: Vnia Sim
    Vnia Sim
  • 7 dic 2022
  • 7 Min. de lectura

Las cosas no podían seguir yendo tan bien, al final era solo una niña sin experiencia contra una torre llena de hechiceros experimentados y si me querían atrapar lo iban a hacer.

Eso fue lo que paso, en algún punto de la noche me adormecí en mi rincón hasta que ruidos que podía reconocer me despertaron, intenté encogerme, hacerme más pequeñita y pasar desapercibida pero enseguida luces enceguecedoras me golpearon, un minuto después estaba siendo arrastrada por un hombre gigantesco.

Estaba rodeada por dos espadas y aunque sabía que no podría hacer nada, el recuerdo de cuando me atraparon me golpeo con fuerza y la magia simplemente exploto en mi interior.


Toda la frustración, todo lo que estaba funcionando mal y todo el miedo se mezcló sin ninguna vuelta atrás. Los árboles acudieron a mi llamada, el bosque me quiso proteger, sus ramas tomaron fuerza y la vida dentro de estas se crispo hasta atacar. Por suerte las espadas no esperaban aquella reacción violenta y logró que me soltaran, eche a correr, intentando escapar, pero al final solo estaba retrasando lo inevitable. Cinco minutos después ya estaba nuevamente entre sus garras.

Me llevaron entre quejas e incredulidad, preguntándose como una niña tan pequeña e indefensa había conseguido escapar hasta el bosque y sobrevivir, recordé las palabras de mi madre sobre mi herencia y si no hubiera estado tan asustada lo hubiera gritado, pero no era el momento y si algo me había enseñado mi tiempo en la torre es que cuando los guardines discutían entre sí lo mejor era callar.


Pensé que me encerrarían en el mismo lugar que la primera vez o en uno peor, mi cabeza pensó en toda una serie de horribles posibilidades, tuve que contener el llanto y la cosa solo fue a peor cuando la vuelta a la jaula fue real, quería seguir luchando y seguía llamando a mi magia, pero ya no estaba siendo obediente.

Algunos de mis miedos se hicieron reales cuando en lugar de llevarme a mi habitación, con alguna arcana menor o algo así, me llevaron hasta la oficina de la arcana mayor, como una pesadilla, estaba reviviendo la primera vez que paso y el miedo recorrió cada parte de mi cuerpo.

Al entrar la mujer lucía tan aterradora como la primera vez o aún peor, lucía bastante enfadada y yo solo me hice más pequeña, si es que era posible, ella le ordeno al acompañante que me llevaba que se acercara y solo me daba más miedo, a los otros dos les ordeno irse.


— Señorita Elava ¿Me puede explicar cuál fue su idea al escapar? ¿Qué pensó exactamente que iba a lograr? – No conteste y ella pareció todavía más molesta por ello – Estoy esperando que me conteste, señorita.

— Yo… No, no sé qué esperaba – Confesé con miedo.

— Yo lo sé, quieres escapar, piensas que es posible, pero esa reacción violenta, el intento de escape, los árboles torciéndose, de eso no puedes escapar y ahora piensas, quizás, que te estaba ayudando, pero la realidad es que no, es tu magia perdiendo el control, volviéndose salvaje, reaccionando a tus sentimientos y no a la razón y de eso, precisamente de eso – Se acerco tanto que me dio algo de pánico – Es de lo que no vas a poder escapar.

— Pero…

Me atreví a intentar hablar, pero nos interrumpieron antes de que lo consiguiera, la puerta se abrió bruscamente y entro la arcana Miravela, la mujer más dulce de la torre, luciendo tan asustada como yo.


— ¿Arcana Miravela? ¿Qué le trae aquí?

— Necesito hablar con usted, arcana mayor

— ¿Puede esperar?

— Es sobre este tema, así que es tan urgente como puede imaginar – Los ojos miel de la menuda mujer demostraron la seriedad del asunto y yo me hice tan pequeña como podía – Se que debe estar enfadada, pero creo que todo se debe al descontrol.

— ¿Al descontrol? ¿A qué se refiere exactamente?

— A que puede que sus bajos resultados y todo el problema – Preste un poco más de atención, esperando que me ignoraran como hasta el momento estaban haciendo – Se deba a que toda su magia esta evolución, creciendo bastante y ella perdiendo el control.

— ¿Ah sí? ¿Y por qué escapo?

— Bueno…

— Espera – Al parecer y pese a lo apurada que estaba Miravela, la elfa recordó que yo seguía escuchándolo todo y no solo yo, también la espada que me mantenía atrapada – Ustedes dos, esperen afuera.

La espada le hizo caso enseguida y yo me removí, incomoda con toda la situación, con que ellas estuvieran hablando de mí misma y yo no me enterara. No estaba en situación de pedir nada, pero que injusto se sentía y luego simplemente me tuve que quedar junto a la puerta, atrapada por aquel ser enorme durante no sé cuánto tiempo hasta que la puerta se volvió a abrir.


Las mujeres seguían luciendo tan preocupadas y enfadadas como antes, pero la humana se encargó de regalarme una sonrisa dulce, intentando tranquilizar mi pánico, aunque no funciono del todo bien.


— Muy bien, la arcana menor Miravela y yo hemos estado… Dialogando sobre su situación y quiero comprobar algo ¿Señorita Elava, está dispuesta a intentarlo o primero quiere recibir un castigo correspondiente a su acto? – Negue con la cabeza rápidamente – Eso pensé. De acuerdo, quiero que repita los ejercicios de clase.

Casi maldije, sintiéndome perdida, si era una forma de probar mi progreso no iba a superarlo, no había avanzado lo suficiente para superar esto, me mordí la lengua para no manifestarlo y cuando note que ellas no dejaron de mirarme me di cuenta de que estaban esperando a que lo intentara.


No me atreví a quejarme y repetí el conjuro que la profesora tanto intentaba enseñarme, mientras en mi cabeza no paraba de imaginar un rosal perfecto floreciendo con sus rosas rojas, enormes y maravillosas. Tenía que funcionar.

Pero no lo hizo.


En cuanto escuche la exclamación de la morena me apresure a abrir los ojos y contuve un grito, las cosas se salieron de control, había pasado lo mismo de siempre, en lugar de una rosa estaba el pasto, pero no era una pequeña porción y ya estaba, no, el suelo estaba de color verde por las hojas.


— Al parecer tenía razón, arcana Miravela – Fue la única reacción de la líder – Al parecer el problema no es solo una simple rebeldía, como si no bastara con hacer dos marcas en un día.


¿Qué? Repetí sus palabras en mi cabeza, sin creérmelo, ya tenía marcas suficientes, en las clases nos habían explicado que después de cierto tiempo era normal y necesario hacer más marcas, pero no tan joven, si mis cuentas no iban mal y en base a lo que algunos susurraban no debía tener más de diez u once años ¿Por qué más marcas? Eran para los mayores, los niños de trece o catorce…


La escena de mi llegada no paraba de repetirse en mi cabeza, estaba paralizada, con el pánico nublando todo mi raciocinio, quise echar a correr, pero el guardián me atrapo enseguida, mis gritos resonaron con los pasos de la mujer.


— Es por tu bien – Sentenció.

La note a ella con el pincel entintado, a la morena a su lado con una cara de pena que casi parecía sincera y mi miedo solo aumento, no paraba de gritar y revolverme hasta que Selene llegó a mi lado y para ese momento todas sus marcas visibles, al igual que sus ojos ya brillaban en rojo, era tan potente su magia que sin siquiera intentarlo me paralizo.


El guardián le entrego mi muñeca izquierda y por mucho que intenté reaccionar, fui incapaz, era una muñeca de trapo a su merced y como un déjà vu enfermizo, repitió los mismos pasos, el mismo cantico, los trazados semejantes a los de la muñeca derecha, la zona me ardía, el cuerpo me ardía y lo único que quería hacer era dejarme llevar por la oscuridad, lo que fuera para evitar aquel horrible instante.

Su voz torturo mis orejas, mis ojos sollozaban, mis gritos se unían a las letras, todo dolía, su magia tan brillante como una llamarada se sentía así contra mi piel, me quería alejar y era incapaz.


No sé cuánto tiempo tardo, pudieron ser segundos u horas y no sabría la diferencia, la arcana mayor me reviso después de ello, reviso que todavía pudiera responder, que fuera funcional y parecía incluso contenta con el resultado mientras que yo sentía que en cualquier momento iba a vomitar del dolor, si es que incluso era capaz de hacer ello, que lo empezaba a dudar.


Le ordeno a la espada que me llevaba a los cuartos de abajo y yo me pregunte, con la poca lucidez que me quedaba si no había recibido castigo suficiente ¿Acaso era necesario algo más?

Dormí en el sótano, rodeada de un llanto infantil que mi cerebro dormido no reconocí correctamente, por suerte a la mañana siguiente fui capaz de levantarme con tranquilidad, recordaba claramente el dolor de la primera marca y aunque este no había sido suave, en comparativa no era tan malo, suspire y cuando notaron que ya me encontraba despierta los guardianes del sótano me llevaron al cuarto correcto, al parecer había sido solo para que me recuperara, en el camino me di cuenta que los sollozos de la noche anterior solo podían ser de los niños nuevos, los busque por un momento pero no los encontré y el resto del tiempo lo dedique a observar mi nueva marca, tan similar y diferente a la anterior ¿Ese era el castigo por huir?

Aunque tan injusto como era, todavía podía notar que con el pasar del tiempo mi magia pareció ser más controlable y lo que antes eran intentos sin ningún éxito poco a poco pasaron a ser posibles, las rosas suplantaron a los pastos finalmente y los nuevos hechizos no eran tan difíciles.


6 comentarios


Verónica Mendez
Verónica Mendez
12 dic 2022

Tia... Tengo el cuerpo destemplao!! Q terrible sufrimiento mi Elava 😢😢. Pero ahora va a resultar q esas marcas la estan "ayudando" a mejorar su magia 🤔🤔. O si más no, a canalizarla y controlarla... Al final no será tan malo eso de marcarla 🤔

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Vnia Sim
Vnia Sim
12 dic 2022
Contestando a

Es que las marcas son todo un tema, son métodos de control tanto para el portador como para quien le marca, adormece, por llamarlo de alguna forma, todo lo salvaje de la magia, haciendola más maleable, pero también lleva una gran cantidad de dolor para los niños marcados... Siempre hay dos caras en esos aspectos

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Isabel Ramos
Isabel Ramos
09 dic 2022

Vnia, quá capitulazo es este! No sabes lo muchísimo que estaba sufriendo con la pobre Elava... Y luego dejas este mega final tan épico. Me ha gustado muchísimo, de verdad. Hay tantos secretos y tantas cosas. Me dan ganas de estar con ellos allí y descubrir cosas yo. Has creado un mundo fantástico muy entretenido. Estoy encantada con la serie

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Vnia Sim
Vnia Sim
12 dic 2022
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Ains, no sabes la ilusión que me hace que me digas eso, me alegra que te guste el mundo y poco a poco sabremos más porque los secretos apenas empiezan a asomar

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Ladynoell
Ladynoell
07 dic 2022

Ains no puedo ni imaginar el dolor de Ava en el momento que la marcaron por segunda vez, es injusto provocar ese dolor a una niña, pero bien es cierto que su magia era salvaje y debía ser controlada...

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Vnia Sim
Vnia Sim
12 dic 2022
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Es que ese es el dilema de todas las academias, ¿Cuanto es daño y control y cuando es por ayudar?

¡¡Gracias por leer, Noe!!

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V(e)nia

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