top of page

V. El pasado reclama (Pt.1/2)

  • Foto del escritor: Vnia Sim
    Vnia Sim
  • 6 ene 2023
  • 10 Min. de lectura

Actualizado: 10 ene 2023


Pasaron un par de horas y no paraba de moverme en la habitación, inquieta, Elizabeth todavía no se levantaba mientras tanto yo estaba siendo consumida por la curiosidad, necesitaba saber que estaba ocurriendo en la torre y en el cuarto no iba a conseguir nada.


Observe un momento más a la rubia, esperando que despertara en aquel momento, sería perfecto tener a mi compañera de aventuras de vuelta y de esa forma también podría asegurarme de que nadie dijera tonterías a su alrededor. Sin embargo, no abrió sus ojos, la chica parecía decidida a permanecer como una princesa de cuentos, en los brazos de algún dios del sueño.


Fuera de la habitación el piso estaba desierto, que extraño, esperaba ver algunos aprendices curioseando por el lugar, charlando de la extravagante visita o haciendo lo que fuera, pero no, no había nadie.

Baje a los pisos siguientes, encontrándome el mismo panorama desolador ¿Dónde estaba la gente? No fue hasta la planta principal que encontré a la gente, intentaban simular normalidad, con libros sobre sus caras, pareciendo practicar o discutiendo lecciones, pero yo podía ver más allá de eso y reconocía en mis compañeros de miseria la motivación detrás, todos tenía curiosidad, todos estaban esperando a que nuestros invitados especiales salieran de la pequeña habitación. Bueno, no iba a ser menos, tenía la misma curiosidad, así que busqué el primer libro que encontré, que no fuera de alquimia y me senté en un rincón que me permitiera pasar desapercibida, lo último que necesitaba era otro espectáculo.

Y así pasaron varias horas más ¿Qué tanto hablaban allí? De verdad podía avisarnos simplemente de que el mundo se estaba acabando para morir alrededor de nuestras posesiones más preciadas, solo necesitaba saber que pasaba y de eso creía que podía culpar a mi mitad humana, que siempre deseaba meter su nariz en todos lados, aun sabiendo que muchos caminos de la curiosidad acababan en la muerte.


La situación se había retrasado tanto que muchos de mis compañeros habían abandonado sus esfuerzos, pero mi insana necesidad de saber que pasaba, y quizás un poco de mis ganas de que en la torre pasaran cosas diferentes, no me dejaron irme, ni siquiera cuando note que no quedaban más que dos o tres personas más y la luz empezaba a fallar, uno de los indicativos claros de las arcanas de que era hora de que todos los estudiantes estuvieran en sus habitaciones e intentando dormir.


Sabía que era la señal para irme y decidí ignorarla, de verdad entendía exactamente porque acababa castigada tantas veces y lo peor es que no aprendía la lección, suspiré por las malas decisiones que sabía que estaba tomando, pero no podía evitarlo, ya era parte de mi ser.

Las luces se apagaron, me acomode mejor en el lugar mantuve el libro cerca para cuando tuviera que fingir que dormía, lo cual no demoro demasiado, sentí la puerta abriéndose, y deje caer el libro sobre mi rostro, intentando regular mi propia respiración. Sí, en definitiva, había sido una mala idea y ese pensamiento solo se acentuaba más a medida que los sentía acercarse.

Pasaron a mi lado, discutiendo sobre el anuncio que harían al día siguiente, de cómo debía resaltar su importancia y que todos debían estar preparados, apenas pude evitar moverme incomoda y contenerme, parecía que de verdad era un tema muy serio ¿Por qué no eran más claros? Mientras se alejaban siguieron charlando y subieron por las escaleras, espere hasta que sus voces se alejaron lo suficiente.

Pensé que me había librado, pero al levantar el libro, me topé con un brillo de energía roja, que reconocí enseguida e hice todo lo posible por esconder mi cara evitando que la burbuja explotara en esta. No lo hizo, pero exploto contra mi cuello y sentí una descarga de dolor en mi cuerpo.

Contuve, apenas, una maldición, no necesitaba mirarme en un espejo para saber que una mancha roja decoraba mi cuello, debí sospecharlo, era la forma favorita en la que Selene lidiaba con la gente cuando no podía atraparlos directamente, maravilloso, suspiré mientras me levantaba y hacia nuevamente el camino a la habitación mientras continuaba regañándome por mi inocencia, creer podía salir indemne cuando la arcana mayor estaba relacionada.


Hasta que no llegue al piso correspondiente no me revise el color de mi cuello y esta vez pude soltar la maldición correspondiente, mi propia piel parecía perdida, si no era negra por la marca, era roja por la magia de Selene, maravilloso, era, en definitiva, llamativo.


Ni siquiera intente cubrirlo, era inútil, el hechizo estaba protegido para evitar que se pudiera desaparecer, por el contrario, intentar desvanecerlo solo empeoraría su estado, así que lo deje ser y me fui a dormir, dejando todos los problemas que me pudiera ocasionar para otro día.

Caí en un sueño profundo, sin recuerdos, sin pesadillas, tan solo oscuridad y paz, no sé cuántas horas serían hasta que se hizo de día nuevamente y mi compañera de habitación me levanto sobresaltada. Noté enseguida que tanto había afectado el día anterior a Elizabeth, su cabello rubio estaba despeinado, pareciéndose más al heno que a hebras de oro y sus ojos, normalmente tan sosegados y claros, parecían un nubarrón, turbios y tristes. Nunca se habían parecido tanto a los míos.

— ¡Despierta, Elava! — Mascullo mientras me veía parpadear, quería volver al mundo de la tranquilidad — Por favor dime que solo he tenido pesadillas, es que todo fue tan extraño, parecía tan real, tengo moretones, pero era demasiado raro para que sea verdad.

— Hmm — Después de un sueño tan tranquilo no estaba preparado para que la mañana empezará así — Bueno, ¿Exactamente qué es lo que crees que fue un sueño? Porque no creo que mi respuesta te guste.

— No me digas eso — Rogó y me destrozo lo asustada que parecía, no recordaba la última vez que había perdido el control de aquella manera — Por favor, dime que mi magia no me controlo y que no termine dando un espectáculo, que todo fue un sueño, no, dime que todo fue una pesadilla, que la torre permaneció tan tranquila como siempre, que el día de ayer no fue nada extraño, que, por el contrario, fue tan tranquilo que las horas pasaron lentas y fue tan aburrido que preferí olvidarlo.

— Puedo intentarlo, pero tendría que mentir — Suspire, poniendo mis brazos sobre ella — Podría crear un día nuevo para ti, un día igual a todos los demás, pero no sería ayer. Pero, Beth, he estado en tu piel, entiendo tus miedos, el temor de lo que hiciste, por suerte, no fue así, no lastimaste a nadie — No conté al chico, no era importante y me aseguré de que sus atormentados ojos estuvieran junto a los míos — Solo… Perdiste el control, estabas manejando un elemento que no se te da bien y a veces es inevitable.

— Pero no entiendo que lo desato.

La rubia se encontró mis brazos y la sentí tan pequeña como nunca, parecía tan pequeñita, tan asustada de sí misma, era doloroso verla así, la aprete con fuerza, esperando, de alguna manera tonta, transmitirle la confianza para reconstruirse después del pánico. No la podía culpar, de hecho, nadie la podría culpar, ser mago era estar sometido a la idea constante de que en el momento en que perdías el control eres peligroso, eres una bestia con piel de humano.


— Beth, mírame, por favor — Parecía una muñeca rota y me estaba rompiendo el corazón, sabía lo difícil que podía ser el momento de corrupción, pero se lo estaba tomando aún peor de lo que imaginaba — he estado en ese lugar antes, se lo oscuro que puede ser, pero no es el fin del mundo ¿Entiendes? No eres una bestia, no eres malvada y tu magia no te va a devorar, está bien tener miedo, pero te lo juro, que te pase una vez u dos no es que estes siendo comida por la maldición, es normal, sino mírame a mí, unas cuantas posesiones y ¿Te parezco un monstruo de la magia?

Eso consiguió hacerla reír y rompió el ambiente de tensión que teníamos segundos antes, lo que consiguió que sus ojos desbordaran las lágrimas que había estado intentando contener.

— ¿Segura? Porque a veces sospecho un poco, con esos ojos tan turbios.

Serás desagradable, quita, que ya no te quiero cerca — Bromee — Uno intentando hacerte feliz y tú sospechando de una posesión, vamos, grítalo y que arda en la hoguera.

— Estoy segura de que las llamas se congelarían — Me eche a reír, era difícil que ella me siguiera los juegos, pero que lo estuviera haciendo fue un calmante interno, si bien no estaba bien, parecía mejor que antes — Ay, Elava — Su voz volvió a un tono triste — Tengo que confesar que cuando te pasaba, como solo me había pasado de niña, no me imaginaba que fuera así, es que ni siquiera lo hubiera podido hacer. Antes pensaba que esconderte después de lo que pasaba era un poco exagerado y ahora mismo, lo único que puedo pensar es en lo valiente que eres ¿Cómo podías enfrentarte a los demás? ¿Cómo soportabas cuando se hablaba de las posesiones mágicas, de lo peligrosas que eran y de los hechiceros susceptibles?

— Después de la tercera, la gente se acostumbra a que estes un poco poseída — Me reí un poco y la risa mezclada con el llanto fue la única respuesta — Bueno, rubia, levántate, lávate la cara y bajemos al comedor.

— De acue… ¿Qué tienes en el cuello?

— ¡Maldita sea! Había olvidado que eso había pasado — Suspire — Vale, soy una irresponsable y cuando caíste en el sueño, en lugar de cuidarte porque no podrías escapar, me volví a ver qué estaba pasando y bueno, puede que me quedara mucho más tiempo del adecuado… Me atraparon.

— Básicamente como siempre — Se quejo, sin embargo, esta vez tenía una pequeña sonrisa en la cara — No puedes evitar quererte meter en problemas, si es que al final, Miravela tendrá razón y tienes el alma de problemática, sin importar cuantos castigos te impongan.

— Lo dices como si buscara activamente los problemas, sin embargo, son ellos los que me atrapan a mí.

— Porque estas en el lugar y el momento donde no debes estar.

— Bueno, no es como si pudiera hacer algo para evitarlo, vámonos, espero enterarme de que sucedía ayer, necesito mentalizarme por si el mundo se va a acabar.

— Bien, pero ¿No vas a intentar ocultar eso?

— Lo dices como si no lo hubiera intentado miles de veces antes, no creo que esto vaya a ser diferente a las otras ocasiones en las que he sido atrapada, así que nada, respiraré y me atendré a las consecuencias de mis actos, aunque estos, por una vez de verdad no sean una buena razón.

— Para ti no hay ninguna buena razón para castigarte, nunca.

— No es cierto, jajaja, acepto que algunas veces como las que me he escapado me lo merecía, pero ¿Esta vez? Nadie acabo herido y lo que es más triste aún, no me pude enterar de lo que está sucediendo, injusto.

— Como tú lo digas, quejumbrosa.


Era evidente que Beth solo estaba intentando hacer parecer que estaba mejor, que no le afectaba, incluso fingía sonrisas y bromas, sin embargo, al menos había dejado de llorar y eso, teniendo en cuenta la situación anterior era más de lo que le podía pedir. Logramos salir en pocos minutos, con Beth luciendo un poco recompuesta y yo con el cuello tan rojo como antes.


Recorrimos el camino hacia la planta principal, recibiendo un par de miradas indiscretas, no sabía si se debía a los rumores que probablemente estaban contando de mi amiga o a mi cuello que parecía lleno de sangre. Y en honor a la verdad, tampoco me interesaba, sin embargo, parecía que a Beth sí, note su incomodidad y acabe escondiéndola sutilmente con mi cuerpo.

La planta principal, al igual que el día anterior, estaba anormalmente llena, probablemente la mayoría, si no, todos mis compañeros ya estaban por allí, por lo que seguramente la visita seguía presente.


Nos acomodamos cerca de la biblioteca, fui por algunos libros, decidiendo que lo mejor por unos cuantos días sería quedarnos más en la parte teórica de la magia, por lo menos, tenía menos tendencia a explotar.

Estuvimos un par de horas inmersas en la tranquilidad, estudiar sobre la magia de interesante, no solo aprender cómo funciona o lo que la gente pensaba que era, su historia, el arte detrás. Todo sobre este poder mezclaba el romanticismo excesivo con la oscuridad venenosa.


Era muy extraño, pero nadie sabía de donde había salido la magia exactamente ni porque los humanos y los elfos la podían tener, había miles de leyendas, con historias narraban el nacimiento del don como un evento apocalíptico, el momento en el que la naturaleza se había fisurado, dotando a los seres de un poder que no tenían la capacidad de aguantar.


La otra versión, más romántica, más dulce y menos creíble, era la magia como un don, donde era una bendición dado por los dioses, que solo era portada porque quienes la podían soportar, individuos especiales, resistentes e increíbles, que tenían que aprender a soportar la gran carga que conllevaba el poder.


Dependiendo del día podía creer más una historia o la otra, aunque, generalmente, me inclinaba más por la maldición sobre la bendición, ya que, si tan bueno fuera este regalo ¿Por qué había tantos casos de posesión? ¿Por qué tanta gente moría por esto? ¿Por qué todos estamos encerrados en las torres? Eran las cosas que rondaban mi cabeza ante la segunda leyenda.

Revisé algunos hechizos que había olvidado, anotándolos para repasarlos, eran de mis áreas menos favoritas, la magia del fuego y de la tierra, pero contrario a otras ocasiones evite mencionarlo en voz alta, no me iba a quejar de nada cuando mi compañera de habitación estaba tan recientemente traumatizada por aquello que corría debajo de su piel, su signo de identidad y su principal enemigo, no, tenía que dejarla tranquilizarle y tomar las cosas con calma unos días para recuperar, poco a poco, la confianza en el don que le acompañaba desde que le conocí.


Pensar en eso fue como llamar a la mala suerte porque no podían haber pasado diez minutos cuando el alboroto se extendió por la planta y no tuve que preguntarme demasiado para adivinar qué estaba pasando.


De golpe recordé que yo tenía razones para desear no toparme con la directora, me intenté cubrir la cabeza con lo que pude, aunque sabía que era una tontería, que la marca estaba cargada de magia y podía llamarla en el momento en que ella lo quisiera, pero me repetía que podía estar demasiado ocupada para interesarse por ello.

No fue ninguna novedad que no se cumpliera lo que esperara, de hecho, no fue novedad alguna que justo lo opuesto a lo que necesitaba pasará. Se acercó a mi sin dudarlo y con cada paso se sentía como si una guillotina se acercara cada vez más a mi cuello, de ser así, prefería que fuera algo rápido y evitarme todos los problemas que sabía que tendría ¿Quién me había mandado a quedarme allí?


— Señorita Elava.


Levante la cabeza del libro, me tope con los ojos celestes y helados de mi líder, me acomode correctamente y puse el libro sobre la mesa, sabiendo que de cualquier manera era demasiado tarde para intentar escapar. Espere un segundo, luego dos y tres, pero nada ocurrió, pese a que tenía clavada en el cuello su mirada.




5 comentarios


Verónica Mendez
Verónica Mendez
10 ene 2023

Aaaay Elava... Q eres un imán pa los follones criatura! 🤣🤣🤣

Veremos a ver como termina esto pq me escama q la directora no le haya montao un numero en cuanto ha visto la marca roja 🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️.

Necesito saber a la de ya el anuncio!! Q está pasando?! 😱😱😱

Me gusta

Isabel Ramos
Isabel Ramos
07 ene 2023

¡Ay, nooo! ¿Cómo terminó tan rápido? Estaba metidísima en la historia, como si fuera una peli. Quiero mucho a Beth y me encanta la amistad que tiene con Elava. Me gustó lo del misterio del origen de la magia... Me encanta que vayas contando cositas de este mundo que has creado y me imagino que habrá aún más. ¡Con muchas ganas de seguir leyendo!

Me gusta
Vnia Sim
Vnia Sim
07 ene 2023
Contestando a

Jajajajaja me alegra muchisimo leer eso ¡Yo también quiero un montón a Beth y lo muvho que se quieren esas dos! Y sip, sabremos más, sabremos todo lo que podamos 💗

Me gusta

Ladynoell
Ladynoell
07 ene 2023

Me alegro que Beth esté bien después de su "pequeño" percance, y Ava... Ains mi niña, todo te pasa por chismosa jajajaja

Me gusta
Vnia Sim
Vnia Sim
07 ene 2023
Contestando a

Beth esta bien y solo queda esperar que este sin consecuencias y si, Ava es una chismosa y por eso le pasa lo que le pasaa

Me gusta

V(e)nia

  • alt.text.label.Twitter

©2022 por V(e)nia. Creado con Wix.com

bottom of page