V. El pasado reclama (Pt.2/2)
- Vnia Sim
- 12 ene 2023
- 8 Min. de lectura

— ¿Si, señora Selene?
— Acompáñame, por favor.
— Como usted ordene.

Conseguí mantener mi cabeza erguida, aunque lo único que quería era escapar e hice el camino a la oficina con pasos lentos, intentando evadir los susurros y las miradas fijas que sentía sobre mi cuello donde la marca se exhibía con orgullo.
Cada vez que tenía que entrar a la oficina de la arcana mayor me sentía como una niña de nuevo y los recuerdos de la primera vez me acechaban, como advirtiéndome que pese a las buenas intenciones de Selene o lo que ella consideraba así, podía causar mucho daño, algo así como el mayor dolor que se le podría ocasionar a cualquier hechicero.


Esta vez, por suerte no se debía a nada de eso, lo noté cuando no fuimos las únicas que entramos a la habitación, los invitados misteriosos nos acompañaron y no sabía si tomar eso como una buena señal o irme despidiendo de mi vida terrenal, bueno, tampoco había sido tan buena.
— Siéntate, por favor, señorita Elava — Obedecí sin rechistar, sintiéndome incluso más observada que antes, sinceramente ¿Podían dejar de mirarme por un momento? Me ponían más nerviosa de lo que ya estaba si es que eso era posible — De acuerdo, asumo que ha notado que las cosas parecen mucho más — Se quedo en silencio un momento, considerando la palabra más adecuada, aunque yo tenía algunas opciones ya pensadas — Inquietas ¿No es así? — Asentí rápidamente, sin pensarlo demasiado — Muy bien, me alegra que este consciente de eso ¿En qué diría que es más evidente?


Me tuve que quedar callada durante un momento, mientras mi cabeza intentaba numerar todas las cosas raras que estaban sucediendo a nuestro alrededor y solo entonces noté que no podían ser simples casualidades, pero la idea era igual de espantosa que si lo fueran. Empecé a hablar antes de que mi cabeza creará escenarios horrorosos, la idea de que algo malo estaba ocurriendo era más real que nunca.
— Los monstruos están proliferándose con mayor rapidez, se mueven más y la magia del mundo parece más ¿Descontrolada? Es… Difícil de explicar, pero se siente como si algo tuviera inquietos a los monstruos, si es que eso tiene algo de sentido.
— Creo que no lo hubiera podido describir mejor — Suspiro la elfa mayor y mis miedos no hicieron más que aumentar — Diría que la tierra se está preparando para un gran cambio, lo peor es que tenemos sospechas de la razón y ninguna de ellas es buena.



— Diría que tenemos algo más que sospechas — Interrumpió uno de los guardias, o lo que parecía serlo, el mismo de la noche anterior, el más alto de ellos — ¿Ha escuchado alguna vez las leyendas de esta tierra? — Intenté recordar alguna en particular, pero mi cabeza estaba demasiado nerviosa para ello así que negué con la cabeza — De acuerdo, antes de que los humanos reinaran en Treza, antes de que nuestras razas convivieran se dice que vivían otras razas, más antiguas, más salvajes y… Pecadoras. Los draconidos. Se dice que domaban la magia de una forma nata que ningún hechicero, humano u elfo podría alcanzar, pero esto no era ningún don propio de ellos. Se trataba de un trato, con entes oscuros y malignos, viejos espíritus con historias todavía más viejas y un poder fuera de la comprensión. El poder a cambio de la obediencia, a cambio de los sacrificios y las ofrendas, se dice que por estas tierras y todas aquellas que eran dominadas por los espíritus la sangre alimentaba las cosechas en honor a los dioses.



— ¿La sangre alimentaba las cosechas? — Me pregunté para mí, sin embargo, no fue sutil y sentí las miradas nuevamente sobre mí — Lo lamento, prosigue por favor, es solo que… Es difícil imaginar.

— Difícil imaginar y difícil de cumplir — Continuo el castaño — Los enemigos menguaban, después la población, era imposible sostener tal deseo de sangre y este no hacía más que aumentar hasta que los benevolentes dioses mostraron sus verdaderos rostros, sus caras macabras, sus deseos oscuros y su sed de sangre. Aquellos pueblos tan prósperos, tan hábiles y longevos quedaron reducidos en medio de una guerra con algo que ni siquiera entendían… Fueron peleas arduas y de las grandes civilizaciones no quedaron más de tumbas viejas y leyendas.
¿Cómo ganaron? — Volví a interrumpir, sin poder contralar mi curiosidad.

— ¿Cómo sabes que ganaron? — Pregunto el príncipe, no lucía realmente interesado, parecía una historia que le habían contado demasiadas veces, pero parecía algo curioso por mi respuesta.
— Si no ganaban… ¿Por qué estaríamos aquí? Parecen seres oscuros y nunca he escuchado de los sacrificios, no se podría ocultar tal derramamiento de sangre ¿O sí?
— No, pero tampoco ganaron solo… Se sacrificaron — Contesto el príncipe de cabello oscuro.
— ¿Qué?

— Muchos todavía contaban con el regalo dado por los espíritus y lo usaron sabiamente, los atrajeron hasta un lugar y los encerraron, entidades tan poderosas, ligadas a la naturaleza misma del mundo no podían ser destruidas por simples mortales... Solo pudieron encerrarlos — Volvió a narrar el mismo guardia — Y, aun así, la raza antigua se fue extinguiendo, consumidos por la oscuridad de los tratos hechos antes de que nuestras razas gobernaran.
— Solo ¿Murieron todos?
— No hay ni un registro de un draconido vivo — Interrumpió el de cabello negro.
— Pero… ¿Cómo se sabe tanto? ¿Cómo saben las leyendas si no quedo nada?
— Quedaron las marcas de su existencia, las ruinas, algunas obras que denotan la magnificencia de lo perdido y las esferas — Continuo, parecía que esta parte despertaba especialmente su interés.
— ¿Las esferas?

— La razón de nuestra visita — Declaro, pero yo no terminaba de entender y debía ser visible en mi cara — Las esferas narran la historia, tanto esta como otra, se encontraron hace algunas décadas, estaban muy bien escondidas y eran incomprensibles — No me atreví a interrumpirlo — Nadie en este reino o en otros, sabía exactamente que significaban hasta que fue demasiado tarde para detenerlo… No esperaban que la historia que intentaban narrar era, precisamente, una advertencia.
— Advertencia… ¿De qué?
— Del fin del mundo evidentemente. Narraban una historia que esperaban poder evitar, pero al final los lazos y los sellos de su sacrificio fueron rotos y ahora ¿Notas el mundo cambiar? No es nada en comparación a lo que nos espera, si permitimos que la bestia que se ha liberado encuentre a sus hermanos, no va a haber mundo suficiente para escondernos. Seremos devorados.


— ¡¿Qué dices!? ¿Cómo dices eso tan tranquilo? ¿Y cómo sabes que es verdad? — Ni siquiera pensé en lo que estaba diciendo y aún peor, tampoco a quien se lo estaba diciendo, maldije cuando note que la habitación se quedaba en silencio y las miradas, pesadas, estaban nuevamente contra mí — Lo siento, alteza, es que la idea es aterradora.
— Aun así, no es excusa… — Empezó el guardia de cabello castaño, el mismo que tan tranquilamente le contestaba a Selene.
— Basta, Kylian, la hechicera se ha puesto nerviosa, es entendible, no es una noticia grata de escuchar — Y tampoco entendía porque me la decían ¿Qué tenía yo que ver? — Espero que comprendas la urgencia de la situación y las consecuencias de no lograrse controlar.
— El fin del mundo — Conteste después de un momento.
— Exactamente, pero no sería algo lento, sería ver el mundo cambiar, las bestias tomar fuerza y devorar todo a su paso… Y si las bestias, los entes o lo que sean eso se llegan a reunir ni siquiera quiero pensar en lo que quedaría para todos nosotros.
— Pero… Si esa cosa es tan poderosa como suena ¿Por qué no lo ha logrado ya? ¿Qué se lo impide? ¿Hay algo que realmente se pueda hacer?
— No lo sabemos, pero tenemos que intentarlo — Esto no me estaba gustando ni un pelo — Hechicera Elava, yo vi aquel ser con mis propios ojos y sin importar cuanto de mi tome o si muero en el camino, tengo que intentar detenerlo — Sus ojos de un color profundo, entre el verde y el azul, parecían tan decididos, no había ni un atisbo de duda y eso solo lograba ponerme más nerviosa — Y por eso, ahora que conoce la realidad de lo que nos enfrentamos, me atrevo a solicitarle que se una a nuestra búsqueda.
— Disculpe, su alteza, pero ¿Podría repetir eso? Creo que no le he entendido correctamente.


— Le estoy solicitando que se una a nuestra búsqueda, no es una orden como príncipe, es una solicitud, no me atrevo a ordenarle que se embarque en esta misión, no le estoy obligando, quiero que sea consciente de los peligros que podría implicar.
— Pero ¿Por qué me permite elegir? ¿Por qué yo? ¿Qué implicaría exactamente?
— Intente convencer a su alteza de que podría encontrar alguien más apto, más obediente, pero parece que después de tu demostración de magia, estaba bastante decidido, sin embargo, Elava, de aceptar y sobrevivir, en la torre obtendrías beneficios, te dejarían salir más, ir a más misiones, probar tu lealtad y que tan confiable eres.
Me quede en silencio por unos momentos, considerando todo, irme tenía muchísimas implicaciones, más allá de si moría o no, Elizabeth se quedaría sola, sería mi primera misión fuera de los terrenos de la torre y en caso de irme muy mal podrían expulsarme de estas y la idea de nunca tener esa posibilidad me aterraba un poco más que la muerte, pero sí me iba bien tendría mayor libertad, nunca sería libre de la torre pero empezaría a salir y todo el tiempo que estaría de misión sería casi libre, con una correa pero fuera de mi jaula.

— Si necesitas pensar…
— Acepto.


Eso consiguió una sonrisa en el rostro de su majestad y antes de que pudiera evitarlo, tomo mi mano, hizo una reverencia suave y la beso. No reaccione hasta que volvió a elevarse y regalarme una sonrisa descarada.


— Estoy encantado de escuchar eso, estoy seguro de que trabajaremos bien juntos.
Selene me salvo de contestar, interrumpiendo la escena y devolviendo mis pies a la tierra.
— Bien, tiene un par de horas para recoger lo que sea necesario, puede llevarse algunas pociones si así lo requiere y despedirse de quien lo necesita ¿De acuerdo?
— Sí, señora Selene, con permiso.
Disimulé todo lo que pude hasta salir de la oficina, recoger el piso principal y subir al siguiente piso, no había visto por ningún lado a Elizabeth, así que asumí que debía estar en nuestra habitación y recorrí la mayoría del tramo que faltaba corriendo, estaba tan inquieta que las escaleras ni siquiera me molestaron.
Tuve suerte y justo lo que pensaba había sucedido, la rubia lucía bastante preocupada dentro de la habitación y no se esperaba, para nada, que la castaña que mejor conocía le cayera encima. Acabamos las dos en el suelo.


— ¡Ava! ¡¿Qué te pasa!? ¿¡Y QUE NECESIDAD TIENES DE ASUSTARME ASÍ?!
— ¡Ay! No me grites tanto, Beth, no quieres que nuestro último recuerdo juntas, hasta que vuelva, sea tú gritándome ¿Verdad?
— ¡¿QUÉ!?
— Beth, me chillas en el oído.
— Pero es que no entiendo ¿A qué te refieres? ¿Cómo qué último hasta que vuelvas?
— ¡Me voy de misión!
— ¿Tú? Pero… ¿Cómo lo permitió Selene si siempre se queja de lo desobediente que eres?
— Creo que no tuvo mucha opción, después de todo el príncipe lo solicito, después del espectáculo de ayer, al parecer algo bueno salió de todo ello.
— Pero… ¿Me vas a dejar?



— Beth — La mire, sus ojos grises siendo casi un reflejo de los míos — No sé si sea mi única oportunidad de ser libre por unos días, así sea con una correa o poniendo en peligro mi vida, y de demostrarle a Selene que puede confiar en mi para más misiones.
— Ava… ¿Por qué dices que arriesgar tu vida?
— La misión… Es un poco peligrosa pero ya sabes cómo es la gente, siempre exagera un poco — No me atreví a contarle nada, no solo porque me lo hubieran prohibido incluso sin decirlo, sino porque amaba demasiado a Elizabeth para decirle que esta podría ser la última vez que nos veríamos, además, nadie sabía si era del todo cierto lo que acaba de escuchar, parecía más una de esas leyendas viejas — Pero volveré y saldremos juntas de misión como siempre y te contare todo lo que pase.
— ¿Me lo prometes?
— Te lo prometo, Beth, ahora al menos dame un abrazo antes de que tenga que ponerme a arreglar todo esto, que tengo muy poco tiempo.
— Ava… Te voy a extrañar demasiado.


Beth me envolvió entre sus brazos, un lugar familiar, mi mejor amiga, mi mayor confidente y mi única familia. Todavía no me había ido, pero ya la extrañaba, aunque agradecía que no fuera, lo último que quisiera era que pasara por los peligros que parecía tener la misión.



¡Qué capitulazo, Venia! De verdad, sé que me repito, pero es que adoro el mundo que has creado. Me parece interesantísimo y peligrosísimo todo lo que viene para Elava, pero sé que descubriremos muchas cosas con ella. Espero que Beth esté bien mientras ella no esté. Estoy impaciente por leer más. ¡Me encantó!
Aaay madre con el principejo y sus proposiciones indecentes! Como se me muera la niña te mato!
Y solo se va a ir Elava con ellos??
Hostia! Pa una cosa tan gorda... No quieres decir q tal vez irían mejor unas cuantas manos mas??
Buena tiene q estar la Selene 😏😏
Madre mía que de información aquí!! El fin del mundo?? Dioses?? Entidades oscuras?? Mira, no puedo esperar a leer más, se me ha hecho cortisimo el capi tía!! 😍😍