VI. Planes complicados
- Vnia Sim
- 19 ene 2023
- 12 Min. de lectura



Nos despedimos rápidamente y recogí mis cosas lo mejor que pude, sin saber muy bien que podía necesitar, que nunca había salido y menos durante un tiempo considerable, ni siquiera sabía cuánto iba a estar fuera.
Recogí algunas pociones, principalmente reconstituyentes y curativas, con el estómago revuelto, todavía parecía un sueño que me pudiera ir de la torre, tanto que temía pellizcarme por si me llegaba a despertar.

El príncipe y su grupo ya estaban listos y la simple idea era, al mismo tiempo, emocionante y aterradora. El príncipe esperaba pacientemente, había tomado uno de los libros cercanos y estaba leyendo con atención, mientras que sus guardianes tenían la vista clavada alrededor, seguramente asegurándose de que un vicioso hechicero no intentara asesinar a uno de los hijos del rey o tomarlo como rehén, como si alguno fuera tan tonto para eso, podían pasar accidentes, pero intentarlo conscientemente solo un loco lo intentaría.


El más alto, que lucía menos humano, parecía un poco estresado, moviéndose inquietamente, mientras que el segundo parecía conservar mejor la calma, me apresure a avisar de mi llegada, aunque era innecesario, me habían notado desde el primer momento.
No hablaron demasiado, más allá de presentarse el príncipe al parecer tenía un nombre Daimhin, lo cual iba a ser un problema porque uno de los guardaespaldas, el rubio, se llamaba Daire y me veía capaz de confundirlos, mientras que guardaespaldas más alto era Kylian.
Del grupo el más alto y robusto era Kylian, de ojos entre azules y verdes, que casi eran alcanzados por una cicatriz que corría por su mejilla marcando su piel bronceada, tenía el cabello castaño, largo y desordenado, me basto una segunda mirada para notar que no era humano, o al menos no del todo, sus dedos terminaban en algo más similar a una garra que a unas uñas y estaba casi segura de haber visto un poco de colmillos cuando hablaba, apostaba por un cambiaformas, recordándome a Amleth, pero no podía asegurarlo.
Le seguía el príncipe, un poco más bajo y delgado, con ojos de un color similar a las lagunas, aguamarina, lunares alrededor de su piel bronceada y el cabello azabache y ensortijado, con una sonrisa pilla que me recordaba más a las historias de bardos que a los príncipes de cuentos.
El más bajo, pero por poco, era Daire, con la piel un poco más morena, pero llena de pecas, con el cabello rubio, ondulado y un poco largo, los ojos oscuros y una sonrisa extraña que no recordaba haber visto en la torre.


Caminamos alrededor de la torre hasta que ellos encontraron el camino de hacia la salida, nos adentramos en este durante un buen rato, sin que nadie hablara, era evidente que no había demasiada confianza, eso pensaba hasta que se detuvieron abruptamente, me miraron con un poco de indecisión hasta que de entre los matorrales salió una cabeza pelirroja y antes de verla completamente ya sabía que no podía ser otra cosa que una hechicera.


La observe cuidadosamente, era baja, un poco robusta y preciosa, vestida con un traje sencillo, y con su rostro enmarcado por bucles pelirrojos escapados de su trenza, parecía una ilusión, su piel pálida y llena de pecas lograba que sus ojos oscuros y misteriosos destacaran todavía más. Sin poderlo evitar, revise sus brazos, sabiendo que era el lugar donde solían poner las primeras marcas, pero no había nada. Lo volví a hacer y nada, el silencio reinaba, al levantar la mirada noté sus ojos desafiantes, parecía retarme a mencionarlo.
Pero no lo tuve que hacer porque la que no resistió fue ella, al notar la tinta que corría por mi cuello no pudo ocultar su sorpresa.

— ¿Qué tipo de experimento hicieron contigo, mestiza? — Su voz era melodiosa, sus ojos no podían ocultar su curiosidad, dio una vuelta a mi alrededor y no pude evitar sentirme un poco incomoda, pero traté de no evidenciar — ¿A quién enojaste tanto?
— … Te podría hacer una lista completa — Murmure sin poderlo evitar, pero recupere la compostura rápidamente — Pero simplemente mi magia pierde el control con más frecuencia de lo normal.

— Pero se encargaron de tenerte bien atada la correa ¿No es así? — Intentó decirlo con ligereza, notaba que no lo decía con mala intención, pero recordarlo dolió un poco — No entiendo como permiten que hagan algo así a una persona tan joven… — Se hizo un silencio incomodo y la pelirroja tuvo que rellenarlo rápidamente, parecía molesta — Puedo preguntar ¿Qué tan dolorosos son en realidad?
— Eh…

— Morrigan — El príncipe suspiro y yo también porque iba a pasar un montón de tiempo antes de que dejara de llamarlo, incluso mentalmente, por su rango — ¿Qué hemos dicho de preguntar cosas privadas a la gente?


— ¿No hasta conocerlos? Pero es que es inevitable ¿Qué edad tienes mestiza? — Una mirada más, esta vez del guardián de ojos claros pareció conseguir que revisara su frase — ¿Y cuál es tu nombre? Si vamos a pasar mucho tiempo juntas es mejor conocernos ¿No es así? Soy Morrigan Doherty, hechicera hereje… Diría que, a tu servicio, pero realmente estoy al servicio del principito ya que aparentemente la gente le teme tanto a la magia que en solo van a dejar vivir a sus fuentes si tienen una correa.
— Morrigan…
— … Eso es extraordinariamente preciso — Suspiré y me mordí la lengua al notar que había hablado en voz alta — No importa, soy Elava, bruja de la torre de Treza.
— Ya se para nunca pisar allí, parece que se divierten probando nuevas formas de torturar a sus hechiceros.
— Morrigan no es — El rubio la interrumpió y enseguida noto que caían sobre él la pesada mirada de dos hechiceras que estaban muy atentas para lo que fuera a decir, su incomodidad fue notoria, sin embargo, logro continuar — No es eso, los hechiceros son demasiado peligrosos para el resto de mortales y la marca es única seguridad que hay tanto para otros como para sí mismos, imagino que para alguien como tú estarás agradecida de ellas.
Me quede en silencio, conteniendo la réplica mordaz ante la estupidez que acaba de soltar.



— Ni siquiera debería contestar a la estupidez que acaba de salir de tu boca — Al parecer la que no se pudo contener fue Morrigan, que parecía tan molesta como yo por el comentario, pese a que su piel estaba limpia — Las marcas son tan dolorosas que algunos magos no se llegan a recuperar nunca, alguien debería marcarte con hierro ardiente a ver si te atreves a repetir esas palabras.


— Es que necesitan tenerte atado como un perro — No me atreví a contestar más, pero mi mente estaba llena del enfado que ni siquiera podía expresar, me tuve que seguir mordiendo la lengua para evitar maldecir.


Nadie reacciono por un momento y luego Daire pareció enfadarse, seguramente listo para seguir peleando, haciendo una réplica de las palabras de su iglesia, como todos los no magos que me había encontrado en la vida, aunque secretamente esperaba que siendo un caballero tuviera conversaciones más interesantes.
— Basta.
El príncipe evito la conversación y sus ojos centellaron, parecía un poco enfadado, pero no podía adivinar si se debía a la frase de Morrigan o a que sus vasallos estuvieran discutiendo entre sí.
Después de eso, caminamos en silencio durante un par de horas, en ningún momento deje de sentir la mirada de la pelirroja, era incomodo, la tensión se podía sentir en el aire y las preguntas solo se acumulaban en mi cabeza.
¿A dónde íbamos? ¿Qué pensábamos hacer exactamente? ¿Cómo sabían que hacer? Sentía que no tenía toda la información necesaria y no sabía siquiera si podía preguntar, así que me mordí la lengua y contuve todas mis quejas internas durante todo ese tiempo, esperando que al menos alguien lo comentara en algún punto del día.
No fue así, la noche llegó más pronto de lo que esperaba, por suerte, para mis piernas que ya dolían y todavía quedaba armar el campamento, si todos los días iban a ser así no estaba segura de cuanto sobreviviría, sin embargo, el aire libre se sentía tan bien contra mi piel que pesaba más que todo lo demás.



Me permitió sobrevivir hasta que terminamos de montar el campamento y comprobé nuevamente lo terrible y poco funcional que era la túnica de la torre en el bosque, necesitaba cambiarme tan pronto como pudiera, aunque ello significara dejar más visibles todos los tatuajes que me recorrían la piel.
El mayor de los guardias… Kylian comprobó que todo fuera correcto con las tiendas, como si no me hubiera tenido que ayudar y casi armar por completo la mía y finalmente nos avisó que nos pusiéramos cómodos, encendería la fogata y comeríamos algo mientras planificábamos el viaje.
Hablaba en plural pero no sentía que fuera a ser realmente participe de esa conversación, ni siquiera sabía todo lo que debía saber… Sin embargo, asentí rápidamente y me oculté dentro de la tienda, aprovechando el único momento del día donde realmente había estado sola para pensar algunas cosas y las cosas simplemente parecían cada vez más extrañas.

Historias viejas, cuentos extraños, los monstruos actuando como no debían actuar y ellos diciendo que todo se debía a una criatura milenaria, a una especie de dios y su solución era enviar a un grupo de 2 guerreros, una bruja hereje, una de la torre y a un príncipe… No sabía demasiado de cómo funcionaba el mundo real, pero eso no me parecía un ejército suficiente para lidiar con una criatura así y algo no podía estar bien, sin embargo, no era como si me pudiera arrepentir u objetar.
Me divertí por un momento imaginando que era una simple excusa y el príncipe solo buscaba escapar de su padre y la corona, por eso era un mini sequito, o que no era el príncipe sino alguien suplantando, buscando escapar con dinero y por eso necesitaba que lo protegieran. O que se había enamorado de una princesa y pensaba raptarla… Me acabe riendo de mis propias ideas hasta que llamaron a la fogata.



Afuera, todos rodeaban la fogata y me dejaron un pequeño espacio entre Morrigan y ¿Kylian? El más alto de los guardianes, el menos humanos, que me generaba tantas preguntas como todo lo relacionado a esta gente.
Me acomode en medio del incomodo silencio y el chico me paso un poco de pan y agua, preferían ir livianos e ir cazando, aprovechando para practicar sus habilidades y solo gastar reservas cuando era necesario y considerando lo bien que habían comido todos la noche anterior en la torre no era necesario gastar muchas más reservas, comento rápidamente, aunque escuche un bufido a mi lado de la única que no había pasado por allí.
Después de eso no hablaron durante un rato más hasta que el rubio del grupo se acomodó mejor, luciendo un poco más serio o un triste intento de ello y comento que quería hacerme “participe” de la estrategia. Me tuve que morder la lengua para no bufar, todavía no me confiaba de que el príncipe no usara mi collar para hacer que las marcas ardieran ante la menor provocación, pero hubiera sido más honesto decir que quería que conociera sus planes a que quería que participara en estos.

El más alto saco de una bolsa lo que parecía un mapa, muy sencillo, con poco más que las indicaciones de ciudades principales del continente Berle y un camino descendiendo a partir de Osehr, la capital de Treza, que parecía incompleto y no me dio demasiada seguridad.
— Creemos que la bestia va hacia el sur, así que tendremos que apresurarnos para mantener su pista…
— ¿Creemos? ¿Mantener su pista? — Interrumpí antes de poder controlar mi boca y tuve encima todas las miradas — Lo siento es solo que… ¿El plan es seguirlo? ¿Y después qué?
— Necesitamos saber que está haciendo exactamente y como lo está haciendo, luego debemos solicitar refuerzos al reino y esperar que el rey tenga a la gente disponible.
— ¿Y cómo planean hacer eso? ¿Cómo asegurarse de que van a atravesar todo ese camino y llegar a tiempo?
Tenía una mirada fija en cada interrupción, era el rubio ¿Daire? Que parecía bastante disgustado con mi participación, por lo menos no era el quien me tenía bajo su dominio porque de lo contrario seguro me mantendría chillando hasta que aprendiera a quedarme callada, por el contrario, mi mirada escapo hasta el príncipe… No parecía enfadado, ni siquiera porque estuviera cuestionando sus órdenes, no entendía que ocurría con él y eso me preocupaba, era quien tenía mi correa y la estaba estirando sin pensar en cuanto me iba a doler cuando decidiera que había tenido suficiente.

— Con ustedes — Volví la mirada al rubio y la incredulidad debía estar dibujada en mi rostro porque su cara de obviedad se desvaneció ante ello.
— Yo nunca he usado ese tipo de magia, he enviado cosas de un lugar a otro, pero ¿Una persona? Nunca — No pensaba confesar que se debía sí lo hubieran enseñado en la torre posiblemente la mitad de los hechiceros habría huido, con todas sus consecuencias.
— Yo sí — Declaro rápidamente la de cabellos anaranjados — Cuando te intentan capturar es lo primero que aprendes, si ya vives en una jaula ¿Cómo vas a querer que escapen?
La de ojos oscuros parecía una experta en tornar la conversación a temas incomodos, me pregunte como sabía tanto de las torres si nunca había vivido en ninguna y de nuevo, todo el misterio sobre ella no hizo sino empeorar.
— De acuerdo ¿Y puedes traer a todos?
— Ya te lo he dicho, su majestad — El tono irónico no se perdió en el titulo — Depende de cuantos sean todos, pero con un poco de… Ayuda, seguro que podemos traer a todo su ejército.
— Con eso dicho, podemos proseguir con el plan — Declaró el guardián de cabello castaño — Por ahora lo importante es no perder su pista, se mueve rápidamente, por suerte… Deja pistas.
— ¿Pistas?

— Los monstruos, la muerte y la putrefacción, es todo obra de aquel dios malvado — La forma en que lo decía me preocupo, el chico no parecía ser de preocupaciones recurrentes pero el miedo parecía genuino — Ni siquiera creo que lo haga a propósito, es una consecuencia misma de su paso por la tierra y del poder que necesita consumir, un trozo de la ciudad acabo sucumbiendo y no creo que vuelva a vivir alguien allí por unos cuantos siglos.
— ¿Tan horrible es?
— Ni siquiera te lo puedes imaginar… La devastación que causa antes vivía de sangre, supongo que ahora lo consume de la naturaleza, de todo alrededor y por eso mismo debe ser detenido.


— Basta, príncipe Daimhin, por ahora debemos seguirlo, descubrir sus planes y, con suerte, con mucha suerte, sus debilidades, no puede actuar precipitadamente, no es seguro.
— ¿Habrá algo seguro si permitimos que gane, Kylian? ¿Alguien estará a salvo? ¿De que vale sobrevivir, pero permitir que todo perezca? ¿Qué va a quedar después? dímelo, Kylian.
— Príncipe, por favor, su padre me ordeno asegurarme de que no cometa locuras…

— Te prometo que le escribiré dejando clara mi voluntad y de cómo no puedes hacer nada para detenerme.


— ¿Y después, príncipe? Si toda falla, su plan de igual forma ¿Habrá valido la pena? Si no logra detenerlo y… — Su voz se rompió un momento, el único sonido que había eran los animales y las bestias a nuestro alrededor — Usted mismo sucumbe ¿Qué pasara? No estoy aquí solo por su padre, lo sabe tan bien como yo, no puedo permitirlo…
— Basta, Kylian, no pensemos en ello, no vale de nada, por ahora concentrémonos en lo que debemos hacer ¿Dónde iremos mañana?
— Daimhin…
— No, Daire ¿Qué vamos a hacer?
— Debemos ir hacia el sur, como decía, parece estar siguiendo la ruta que pensábamos, en la mañana llego un mensaje de los movimientos de monstruos, lo cual es otra certeza.
— Bien, con eso dicho, caballeros, señoritas, creo que es hora de dormir, que tenemos que salir bastante temprano y aprovechar el día, donde las bestias están menos activas.

Sus órdenes fueron escuchadas, la fogata se apagó y cada uno se encamino a su tienda, una vez allí intente no pensar en todo lo que nos esperaba y en todo lo que podía salir mal, que no era precisamente poco, ni en el hecho de que el líder del grupo parecía bastante dispuesto a morir o que sus planes no parecían tener demasiado sentido, en lugar de eso me embargaron recuerdos de mi compañera de cuarto, de su risa en las noches, de nuestras charlas nocturnas y de su preciada compañía.
Me pregunte si ella me extrañaba tanto como yo la extrañaba a ella, era muy extraño estar sola, incluso en un rincón tan pequeño como este, cuando durante la mayor parte de mi vida ella siempre estaba allí.


Un ruido me despertó de mi ensoñamiento, me apresure a salir y no era otra que Morrigan, que lucía un poco incomoda en la puerta, tenía un poco de ropa en sus manos. Sin entender nada, la invite al interior.
— ¿Estabas dormida? — Negue con la cabeza rápidamente — Vale, yo… Pasaba por aquí porque creo que no empezamos con el mejor pie y seguro es bastante culpa mía pero no tengo nada en tu contra, Elava y estaba pensando que quizás esas túnicas y vestidos tan propias de los hechiceros serían un poco incomodas en la tierra, así que creí que preferirías estar algo más cómoda, así que ten… No creo que sean completamente de tu tamaño, pero seguro es más práctico que esos vestidos largos que llevan en las cortes.
— Creo que los vestidos de las cortes son un poco más incomodos — Murmure, recibiendo la ropa, revise un segundo, parecía lino, algodón o algo así y un pantalón de algún material similar, se sentía liviano. Mire a la pelirroja, quien parecía buscar algo en que ocupar sus manos — Muchas gracias, Morrigan, tampoco ayude demasiado a empezar con mejor pie.
— ¡Vale! — Se levanto rápidamente — ¡Lo siento! Y también por despertarte, Elava, ten buena noche.
— Buena noche, Morrigan.
La observe ir hacia su tienda todo lo que la limitada luz de la noche me permitió y no pude evitar notar que parecía inquieta, pero no profundice sobre ello, intentaba ser agradable y me había hecho un favor, podía corresponderle con la misma intención por el momento, al menos.



¡Cuántas cosas! Morrigan, una hechicera hereje, qué maravilla. Estoy super encantada con este personaje. Creo que va a dar mucho juego y además es super interesante. También Kylian me genera mucha intriga. ¡Qué buen comienzo para la aventura que viene! Mañana sigo con el resto de los capis que me faltan. ¡Qué ganas de ponerme al día!
Q interesante es Morrigan... Hechicera hereje, conoce mucho de las torres pero no ha pisado ninguna... ¿Seguro? 🤔
Y no te voy a negar q el principe me inquieta... No sé pq, pero algo me descuadra tía... Habrá q seguir leyendoo 😏
Madre mía, lo que le espera a Elaba es definitivamente algo turbio, veamos qué cosas le deparan 💗💗💗
Esto cada vez se pone más interesante... Los guardias por fin van sacando su carácter, el príncipe no parece tener un buen plan, y creo que Morrigan va a darnos mucho juego...