VIII. La tercera marca (Pt. 1/2)
- Vnia Sim
- 2 feb 2023
- 12 Min. de lectura


— Lo que no entiendo es porque da tanto miedo que un cadáver se levante cuando la mitad de las criaturas se supone que nacen de la muerte, los espíritus vengativos, los necrófagos, los vampiros…
— Pero normalmente están malditos, condenados o dejan de ser reconocibles como humanos… Esto… Esto es diferente.


Morrigan interrumpió rápidamente al rubio, aunque este no parecía muy contento por esto, empezaba a ser divertido, especialmente porque estando menos nerviosa podía estudiar mejor las reacciones a mi alrededor, el príncipe tenía una sonrisa durante toda la discusión, sin importar que su compañero fuera corregido por una bruja mientras que al castaño solo parecía ligeramente harto de lo mucho que discutían esos dos, aunque al final terminaba sonriendo un poco.
Eso me daba más confianza, antes no había terminado de creer las palabras de Daimhin, mentir era muy fácil pero las acciones así no se podían fingir. Decidí darle el beneficio de la duda, mientras me volvía a concentrar en la discusión que ocurría entre Morrigan y Daire.

— Sigo sin entenderlo.
— Porque eres tonto.
— Porque no tienes sentido.
— ¿Cuántas veces vamos a tener esta discusión? — Escuche susurrar a Kylian mientras que Daimhin se limitaba a reír un poco, todavía luciendo divertido — Puedo terminar de recitarla si les parece bien a los dos y así adelantamos camino que todavía faltan unas horas para alcanzar el pueblo.
— ¿Siempre son así? — Pregunté casi sin querer.

— Desde que se conocen decidieron que en cada oportunidad se iban a atacar — Suspiro el príncipe, un poco dramático — Todavía estoy esperando el día en que acaben besándose.
— ¡Qué asco! — Soltaron a la vez.


— Algo en lo que están de acuerdo. Por fin — Mascullo por lo bajo el más alto — Ahora solo tienen que descubrir que son más similares de lo que creen y formar una bonita amistad.
— Sobre mi cadáver.
— Eso se puede arreglar fácilmente — Contesto la pelirroja, con una sonrisa malvada dibujándose entre sus facciones.
— Te condenarían a muerte — Amenazo el rubio.
— Hasta que lo decidió su alteza ya estaba condenada ¿Crees que eso me preocupa, rubio? Es una realidad que ha pendido de mi cabeza desde que nací y no me entregaron a una torre para que me marcaran y me convirtieran en su sirvienta — Eso dolió un poco — Sin embargo, eso parece molestarte tremendamente, Daire y no puedo evitar preguntarme ¿Es el miedo o es simplemente la ira de que incluso habiendo nacido en una cuna de oro nunca tendrás tanta libertad? ¿Me odias por mi poder o por mi libertad?
— … Estás loca.
— Eso quisieras tú ¿No es así?
Con eso consiguió callar al chico, se rio y creo que fue la única en hacerlo, me gire hacia el príncipe y su compañero, ambos lucían tan confundidos como yo, lo cual agradecí, al parecer era un problema privado entre los otros dos así que intente dejar de pensar en ello y en las últimas palabras de la pelirroja sobre la torre y el hecho de ser sirvientes, era lo último que necesitaba, oírlo de alguien más dolía un poco, pese a que era algo de lo que estaba consciente, para los nobles no éramos humanos, éramos herramientas.

Nadie hablo demasiado después de eso, aunque el chico lucía notoriamente tenso y Daimhin termino por acercarse a él, solo para asegurarse de que estaba bien, me pareció extraño que después de todas las discusiones que habían tenido en el corto tiempo que llevaba con ellos esta pareciera haberle afectado tanto ¿Qué estaba sucediendo?

No tuve demasiado tiempo para pensar las cosas, Morrigan se acercó en medio de mi distracción. No sentí sus pasos, solo me di cuenta cuando al girar tenía al lado sus ojos oscuros y curiosos, junto a una sonrisa que parecía incomoda.
— ¿Elava?
— ¿Hmm?
— Yo… Espero que no te sintieras atacada…
— ¿A qué te refieres?


— Por la conversación con el noblecito de pacotilla — Suspiro, pareciendo frustrada, aunque hablaba lo suficientemente alto que el chico la pudiera escuchar, no parecía preocupada por ese hecho — No intentaba agredirte, lo puedo jurar ¿De acuerdo? Mi problema no son los hechiceros de las torres, tú… No decidiste estar allí… Son las torres malditas, no los cautivos en su interior — Movía las manos con incomodidad, hacía pausas, pareciendo luchar con las palabras, no estaba muy acostumbrada a disculparse, eso seguro — ¿De acuerdo? No pensé que te pudiera herir…
— No lo hiciste, no soy tan frágil — Murmure — Además no dijiste nada que fuera mentira.
— Lo imaginaba. Era algo que mi padre repetía constantemente… Aunque si tengo que confesar que no pensaba que fuera tan grave hasta que… — Se quedo callada de repente, pero no necesitaba mucho para adivinar la frase completa, al fin y al cabo, estaba tatuado en mi piel.
— ¿Me viste? — Afirmo apenas, pareciendo más incomoda que antes — Me lo imaginaba, aunque debería reconocer que la mayoría de gente no esta tan marcada, soy una excepción.
— Si… Lo sé, pero ¿Hacerle algo así alguien tan joven? Me parece propio de las bestias, tan injusto y cruel, solo comprueba las historias de mi padre sobre esos lugares.
— Supongo que cuando naces con la “bendición” — Solté, con la voz cargada de sarcasmo — de la magia, tienes dos opciones, intentar escapar o acabar en la torre donde intentaran mantener todo el control.
— … Es mi peor pesadilla, la idea de estar atrapada para siempre en un lugar así… Me enferma. No entiendo como un padre puede dejar a su hijo allí y menos uno mágico…

— A veces no es que quieran, es que no lo pueden evitar, conozco muchísimas historias — Soy una, me recordó mi cabeza con una punzada de dolor — De padres y madres que se querían quedar con el bebé y al final los acabaron descubriendo o… Acabo mal.
— ¿A qué te refieres con que acabo mal?
— La magia sin control tiende a explotar, de no usarse busca la forma de escapar y para los niños pequeños sin ninguna guía es muy posible que ocurra… A veces así los descubren y no suele ser un final feliz.
— Mierda.
— Además, muchos sostienen que es por su propio bien ¿Cómo vas a criar un niño cuando no puedes detenerlo en una de sus posesiones mágicas?
— ¿Posesiones mágicas?
— … — Sentí mi piel sonrojándose porque no era un concepto oficial, era como Elizabeth y yo considerábamos a los episodios extraños — No importa, en fin, que tuviste mucha suerte.
— No lo dudo, temo por mi destino en una torre, acabaría apaleada en la primera noche.
— No sé si apaleada, pero ¿En medio de terribles sufrimientos? Es muy posible — Suspire, teniendo que reír.
— Mucho mejor, seguro y llena de tatuajes — Justo como yo, pensé antes de apresurarme a contestarle.
— Me has leído la mente.
— Que brutalidad…
— … Cosas de torre, supongo.
Parecía que las cosas empezaban a tornarse incomodas. En cualquier momento podía empezar a preguntar lo que no quería contestar o por error podía soltar más información de la que estaba dispuesta a dar, por suerte antes de que empezara a pensar excusas para evadir a la pelirroja, el castaño me dio la distracción que necesitaba.

— Hechiceras, vamos, empiezan a quedarse atrás y no es la mejor opción quedarse atrás en medio de un bosque.
— ¡De acuerdo! — Exclame, aunque sospechaba que me hubiera escuchado de todas formas — Vamos.
— Sí.
Apresuramos el paso, alcanzándolos rápidamente y el resto del tiempo solo fuimos acompañados por el sonido del bosque, llenándome de tranquilidad y permitiéndome saborear la libertad, aunque no fuera real.
Si era sincera conmigo misma debía confesar que tenía una mínima semilla de esperanza de ser todo lo libre que podía en esta misión, el príncipe tenía mis cadenas, pero estaba decidiendo no usarlas y eso era más de lo que me habría atrevido a soñar, solo necesitaba confirmar que tan real era, parecía que podía confiar ¿Sería cierto? ¿No iba a despertar un día de mal humor y me lo iba a hacer pagar? No parecía ser así, pero no era la primera vez que un rostro amable o juguetón terminaba siendo falso, incluso si Morrigan parecía confiar en él.


Entre aquellos pensamientos y dudas acabaron pasando las horas, solo me di cuenta de ello cuando todos se detuvieron y casi me estrello de lleno contra el delgado noble de cabello negro. Se giro al momento, con una ligera sonrisa, pero me alejé tanto como pude.
— Maldición, tal parece que nuestro encuentro con la muerte tomo más tiempo del que esperaba, va a oscurecer pronto y no creo que lleguemos a la aldea tal y como era el plan, tendremos que acampar cerca — Suspiro Kylian, dejando caer su equipaje.
— Maravilloso, otra noche a la intemperie — Se quejo la hechicera.
— ¿No que eras una aventurera libre, hechicera? — Una sonrisa descarada acompaño a las palabras del rubio ¿Este chico nunca se callaba? — No te veo disfrutando la tranquilidad del bosque.
— Una aventurera libre que no ha dormido en una cama por al menos dos semanas, al menos pudiste aprovechar la torre, yo empiezo a extrañar hasta las camas de las prisiones y eso no era más que un montón de paja.
— Pobre de la bruja — Se burlo Daire — ¿No hubieras preferido entrar y ahorrarnos un problema?
— ¿No preferirías morirte? Ni siquiera sé porque pierdo el tiempo hablando contigo cuando hasta la roca más pequeña del bosque tiene más sabiduría que tú.
Escuche al príncipe soltar una pequeña risa por el intercambio entre la hechicera y su compañero, parecía entretenerle más que molestarle y todavía me asombraba que ni siquiera parecía sorprendido por la impertinencia de Morrigan, ni molesto. Tampoco lo estaba Kylian, por mucho que se esforzara en aparentar no estar riéndose por todo ello. También estaba disfrutando un poco de todo ello.
— Cada vez mejora con los insultos — Le escuche susurrar a Daimhin y mi risa aumento sin querer, llamando un poco la atención — ¿Les parece una tregua temporal mientras armamos el campamento y luego pueden volver a lanzarse sobre el cuello del otro?
Los dos estuvieron de acuerdo de mala gana y en esta ocasión, con la experiencia previa no tuve tantos problemas para poner la carpa, terminando después de todos los demás, pero sin necesitar ayuda.

Para ese momento, Kylian ya había encendido el fuego y estaba resguardándose cómodamente en este mientras que los demás nos fuimos uniendo. Preparamos la comida rápidamente y por un rato el sonido de los grillos, cigarras y otros animales fue la única compañía.
— Príncipe Daimhin — Empezó el castaño después de un rato — Llevas algunos días sin entrenar.
— ¿Eh? Pero si practico a diario — Se quejo el príncipe.
— Con espadas.
— No.
— Sabes lo que opina tu padre.
— No me interesa.
— ¿Y sí te ves en la necesidad?

— ¿No vas a estar allí? Eres mi espada y soy tu daga.
— Sabes que me pondría frente a un ejército por ti, pero tienes que acostumbrarte a luchar.
— Pero…
— Príncipe, sabes que es necesario.
— Tienes fuerza sobre humana, no es un combate justo — Se quejo el de cabello negro, con una confirmación más de que Kylian era un cambiaformas.
— Ningún adversario se va a preocupar si tiene una ventaja injusta sobre ti, debes ver las brechas y aprovecharlas.
— Bueno, damas y caballeros — Suspiro, levantándose mientras lo decía, uniéndose a Kylian, que ya lo esperaba junto a su carpa — Verán en primera fila como me patean el trasero.
— Muchas quejas y poca acción, príncipe.
Saco del lugar la espada que siempre cargaba y una más que le entrego al príncipe, me pregunte de donde salían tantas cosas si el equipaje no era tan grande y definitivamente no tan pesado y me conteste a mí misma que lo más seguro era que estuviera encantado al menos uno de sus paquetes.
El príncipe volvió a preguntar si era necesario pero el castaño se mantuvo firme en su decisión, pese a las quejas, así que sin más opción el príncipe recibió el arma y se puso en posición frente a su guardián mientras que los demás nos mantuvimos junto al fuego, expectantes del espectáculo.
— ¿Gano algo si evado todo? — Bromeo el príncipe justo antes de empezar.
— ¿No le parece suficiente con sobrevivir, su alteza?
— No eres nada divertido, Kylian.
— Si lo fuera ya me habrían cortado la cabeza.
— Pero como disfrutan en este reino amenazar con cortar cabezas — El susurro de la pelirroja me distrajo por un segundo, solté una risa por su tono, aunque la información no dejaba de ser preocupante.



Los otros dos terminaron su charla, el castaño no parecía dispuesto a ceder en su misión por mucho que el de ojos como las lagunas intentara distraerlo. Lo cual prefería, si era honesta, nunca había visto una lucha sin tener que verme envuelta.
Parecieron medirse mutuamente, intentando adivinar quien iba a ser el primero en atacar.

Daimhin hizo un amago, sin intentarlo realmente mientras que Kylian se lanzó al ataque, tenía más velocidad de la que esperaba, lo cual no debería haberme sorprendido, pero el hecho de que el humano lograra evadirlo sin dificultad si era un hecho notorio. El castaño se mantenía con movimientos rápidos y contundentes, era una fuerza de la naturaleza. El príncipe, por el contrario, me recordaba al viento, veloz y ágil, en lugar de intentar contrarrestar los ataques, bailaba alrededor y pese a que había estado tan en contra de la idea de luchar, casi podía jurar que tenía una pequeña sonrisa en la boca mientras evadía.



Su comodidad no duro demasiado tiempo, como cabría esperar, el más fuerte se cansó pronto de perseguirlo, cambio su estrategia sin que lo esperara y las espadas chocaron por primera vez, apenas. La mueca de dificultad de Daimhin fue evidente, se separaron, las espadas volvieron a chocar y el príncipe fue enviado unos pasos hacia atrás, maldiciendo. La misma situación se repitió un par de veces.



La superioridad de Kylian era evidente incluso en sus rasgos, donde Daimhin empezaba a resoplar con esfuerzo, el castaño lucía tan fresco como al inicio, en una imagen más cercana a la realeza de lo que era el príncipe, sin duda.


En un momento el guardián tenía el filo de su espada contra la garganta del más bajo, cuando pensaba que ya todo estaba escrito, el más bajo demostró que tenía un par de ases bajo la manga.
Consiguió liberarse a duras penas, retrocedió y por un momento me recordó a un cervatillo asustado. Sin embargo, consiguió sobreponerse al león que era su contrincante y pese a que la espada no era su arma predilecta, lo cual era evidente y parecía ser más un obstáculo que un aliado, con sus giros y movimientos erráticos consiguió, por un momento, dominar la disputa.
Uso sus recursos a su favor, enredo las piernas del otro y logró enviarlo al suelo, la exclamación de sorpresa del resto lleno el bosque, estaba casi segura de que incluso el príncipe estaba sorprendido de que hubiera funcionado.


La sorpresa lleno el rostro del castaño, parecía que no podía creer que lo hubiera conseguido derribar, pero ni la sorpresa del mayor ni el gusto del otro duro demasiado, basto un movimiento similar para invertir las posiciones y el más corpulento se encargó de que el príncipe por un momento sintiera la verdadera amenaza, uno de sus manos acabo en su cuello, con las garras rozándolo peligrosamente mientras la otra mantenía el filo de la espada en la misma zona.



— Necesitas mejorar, príncipe.
— Esta vez conseguí derribarte — Mascullo el otro, aunque sonaba trabajoso — La próxima vez conseguiré vencerte.
— Si fuera un enemigo — Replicó el castaño a la vez que alejaba el arma de la zona de riesgo, aunque su mano lo mantuvo subyugado — O un monstruo, no habría próxima vez — Lo soltó finalmente.
— Por suerte — Tosió un poco al hablar, llevando su propia mano a su cuello — Eres mi espada.
— Y tú necesitas mejorar urgentemente para seguir siendo mi daga — Se quejó mientras ofrecía su mano.
— Y voy a seguirlo siendo.



Daimhin tomo su mano, levantándose al mismo tiempo que parecía recuperar su sonrisa, se giró hacia los espectadores, comento que esperaba que hubiéramos disfrutado la sección de apaleamiento y que esperaba que todos durmiéramos correctamente para continuar el viaje a primera hora, Kylian se sentó un rato más en la fogata y yo me distraje reviviendo todo.
Me asombraba la familiaridad con la que se hablaban, la lealtad que parecían destilar, no solo por parte del guardián, sino del príncipe, y la confianza se tenían, Kylian había amenazado directamente su cuello, pero Daimhin no pareció tener ni un momento de temor ¿Cómo podías llegar a tener tanta seguridad en otra persona? Me pregunte y mi mente, por una vez fue rápida para contestarme, con la imagen de una rubia que consiguió lastimar mi corazón.


Intente evadir esos pensamientos junto con las preguntas de como estaría ella en la torre y me concentre primero en el castaño, que después de que Daimhin se hubiera ido su rostro se había teñido de una preocupación sincera y cuando decidí que tampoco era buena idea centrarme en sus dudas o avivaría las mías, fije mis ojos en el fuego ardía en medio del campamento, perdiéndome en este hasta que alguien toco mi hombro, devolviéndome bruscamente a la realidad.
— Deberías intentar dormir, la aldea no está lejos y deberíamos llegar pronto, pero con todo lo que está sucediendo y detrás de la bestia que vamos, preferiría estar prevenido.
— ¿Temes por la bestia? — Me atreví a preguntar después de un momento, aunque enseguida me arrepentí cuando sus ojos se fijaron en mí y me dieron más dudas que resoluciones.
— Es… Aterrador, ya lo viste, pero mis preocupaciones no se centran precisamente en esto.
— … Hmm — Supe que no iba a conseguir más información al respecto, pero con mis propios secretos revolviéndose bajo mi piel, no iba a hurgar en los ajenos — De acuerdo, buenas noches, Kylian.
— Buenas noches, Elava, intenta descansar.
— Espero lo mismo.
… Aunque sospechaba que en mi caso no se iba a cumplir.



Me declaro fan de las contestaciones de Morrigan. Me encantan sus discusiones con Daire. Le dan dramita al grupo y creo que el príncipe está de acuerdo conmigo. Elava pensando en Beth... ay, espero que esté bien en esa torre
Los que se pelean se desean y de ahí no me bajo jajaja Nah, es broma, pero tienen tanta química... En fin, me ha encantado leer el combate entre ambos y saber que son espada y daga
😱😱😱😱 aaay nuestro príncipe q tiene q darle más duro a las espadas... Cagunto! Q llega a ser uno de los malos y se hace caldito con tus sesos corazón, tómate en serio lo q te dice Kylian, parece bastante sabio 🤔.
No he terminao de entender la primera discusión de Morrigan y el rubio (no recuerdo el nombre, mierda, Dory soy de segundo nombre, ya tu me perdonas 😝)