XI. La aldea (Pt. 1/3)
- Vnia Sim
- 23 feb 2023
- 9 Min. de lectura


— ¿Elava? — Escuche en la lejanía, no reconocía aquella voz — ¿Elava? — Me queje un poco y volvió a llamarme — Elava.
Masculle hasta que me digne a abrir los ojos, topándome de golpe con la cara de Kylian más cerca de lo adecuado, con una expresión que mezclaba una ligera preocupación con la confusión, me pregunte como había entrado a la carpa sin que lo notara hasta que la luz del día me recordó que no estaba en la carpa.
Note detrás del castaño, el resto de las caras de mis compañeros, que iban de la extrañeza absoluta a la preocupación.



— Lo siento… Ayer perdí la noción del tiempo, tal parece — Mentí, era mucho más fácil explicar que el hecho de preferir quedarme allí a la tienda — ¿He tardado demasiado en levantarme?
— Para nada — Comento el príncipe con una pequeña sonrisa que reemplazo la ligera preocupación anterior — De hecho, nos levantamos hace poco, pensé que quizás necesitabas dormir un poco más, pero ya es hora de prepararnos y levantar el campamento a ver si en algún momento llegamos a la aldea, descubrimos cosas y por una vez dormimos en una cama.
— ¿Crees que nos quedaremos tanto? — Mascullo el otro de ojos verdosos — ¿Esperas que todavía este cerca la bestia?
— No lo sé, pero me gustaría saber si alguien la aldea noto algo.
— Si es que queda aldea — Soltó Daire y todas las miradas quedaron sobre él — ¿Qué? Nadie parece considerar ese hecho.


— Daire, por el bien de tu propia sobrevivencia — Empezó Morrigan, aunque no parecía demasiado seria con la amenaza, por una vez — Espero que no sea así porque necesito dormir en una cama alguna vez, o alguien pagara las consecuencias y tienes todas las papeletas.
— No, me niego a empezar esto tan pronto — Kylian se apartó mientras lo decía, ofreciéndome su mano para levantarme — Si llegamos a una posada van a dormir en la misma habitación, por favor, intenten conservarse vivos hasta entonces y en caso de elegir el camino de la muerte, solo asegúrense de no salpicar, por favor.
— Alguien se levantó con el pie equivocado ¿No es así? — Rio un poco la pelirroja — Bien, prometo apuntar bien si es necesario.
El príncipe esta vez ni siquiera se molestó en fingir que no le resultaba gracioso, sin embargo, los detuvo en función de arreglar todo y prepararnos.
No demore demasiado en guardar las cosas y prepararme, definitivamente tenía que agradecer a Morrigan por la ropa, no quería imaginar como estaría si los últimos acontecimientos se hubieran dado mientras seguía en una túnica.

Seguimos la caminata, el cuerpo me dolía, pero no podía decidir si se debía a mi pésima postura para dormir o al cansancio de los días, no estaba para nada acostumbrada y empezaba a maldecir el hecho de que en la torre no se molestaran en prepararnos también físicamente, se suponía que debíamos tener la capacidad de participar en la guerra y yo no me sentía para nada preparada para esto.
Kylian nos mencionó que no debía quedar demasiado para llegar, aunque se suponía que ayer, según sus cálculos debíamos haber llegado así que no sabía que tan confiable podía ser.
Esta vez el camino transcurrió sin demasiados incidentes, incluso Daire y Morrigan, más allá de la discusión al inicio de la mañana, se mantuvieron tranquilos. Solo el bosque nos acompañó durante algunas horas hasta que vimos a lo lejos lo que solo podía tratarse de una aldea.
Al final Kylian había tenido razón.
— Elava — Daimhin me detuvo apenas lo vio, me gire hacia él con confusión al notar que sacaba algo de su paquete, resulto ser una larga capa con su propia capucha, lo observe todavía más extrañada — Para ti, creo que lo mejor por ahora es que no vean demasiado tus tatuajes.
— … Bien.
Vamos entonces.


Maldije mis tatuajes cubriéndome con la capa, aunque la capucha no fue necesaria, la capa se unía justo sobre mi tatuaje, ocultándolo. El chico de los ojos del color de las lagunas me reviso, comprobando que se mantuvieran ocultos, pareció satisfecho y decidió que estábamos listos.



Apresuramos el paso rápidamente, y en poco tiempo estábamos dentro de esta. Los pocos campesinos cerca detuvieron sus actividades matutinas, fijándose en cada uno de nosotros.
La capa, aunque podía resultar llamativa, no era lo más extraño del grupo en definitiva y mis orejas no eran tan largas como para destacar a menos que supieras exactamente que buscar, mientras que el cabello rojo de Morrigan y las garras y la presencia de Kylian eran detalles difíciles de obviar.

Daimhin intento hablar con algunos, dedicando su mejor sonrisa, pero estos parecían más desconfiados que dispuestos, poco consiguió más allá de la ubicación de la única posada con la que contaba el lugar.
Caminamos hacia allí y no pude evitar notar que los habitantes nos seguían mirando con desconfianza después de pasar junto a ellos, parecían demasiado tensos y ¿Un poco asustados? Me mantuve en silencio mientras caminábamos, guardando la información para cuando fuera seguro mencionarlo.


La “Posada” no parecía tal cosa, solo se diferenciaba del resto por un cartel y un mayor tamaño en comparación a las otras, nos observamos con sospecha antes de entrar, pero el de cabello negro simplemente se encogió de hombros antes de entrar.
La puerta estaba abierta, pero el interior parecía vacío, viejo y un poco sucio. Me estaba poniendo bastante nerviosa, me giré mirando a los demás y obtuve las mismas reacciones, el cartel no estaba equivocado, ¿verdad?
— ¿Hola? — Pregunto el príncipe y después de un momento, no hubo ninguna respuesta — ¿Hola? — Nada — ¿Hay alguien aquí?
Kylian detuvo al chico y camino hacía las zonas que no llegábamos a ver, parecía que ponerse en peligro primero era su comportamiento habitual, al menos esperaba que esta vez no tuviera el mismo resultado anterior, no necesitábamos más cadáveres andantes, o más bien, cadáveres en general.
Lo escuche revisar algunas habitaciones antes de seguirlo, sin ningún éxito. Pensé por un momento que tendríamos que dormir de nuevo en tiendas o que podríamos ser expulsados de la aldea si esas miradas significaban algo.
Las revisiones pararon y me acerque con rapidez mientras internamente seguía rogando que no hubiéramos encontrado el cadáver de la dueña o alguna cosa similar.

— Pero ¿Qué haces en mi casa, jovencito?
Un poco del miedo escapo de mi cuerpo al darme cuenta de que la mujer debía seguir viva para quejarse y no lo suficientemente asustada para ponerse a gritar. El grupo siguió el sonido de aquella voz anciana y descubrimos más pronto que tarde a la dueña de esta, una mujer tan vieja como su voz parecía indicador, con multitud de canas y arrugas, aunque sus ojos, castaños y seguramente un poco ciegos, estaban llenos de un brillo curioso, que no sabía si era bueno o malo.
La mujer no pareció darse cuenta de que nos habíamos acercado al inicio, tenía que estar, también, algo sorda, lo que explicaba cómo no había aparecido con la cantidad de ruido que habíamos hecho.

— Excúseme, señora mía — Comenzó el cambiaformas, dando una pequeña reverencia — Estamos de paso por la aldea y nos indicaron que esta era la posada del pueblo, lamentamos profundamente interrumpirla, que al ver la puerta abierta pero no encontrarla nos pareció extraño.
No recordaba haber visto al castaño ser tan amable con alguien diferente al príncipe y me asombro un poco como incluso intento hacer su cuerpo más pequeño, resultar menos intimidante para la pequeña mujer que hablaba con él.


— ¿Aquí? ¿En el pueblo, dices? — La mujer no pudo ocultar la sorpresa y eso solo sumo a las dudas que me habían generado los otros aldeanos — ¿Esta seguro? ¿No han llegado noticias de lo que ha pasado?

— ¿Noticias? ¿A qué se refiere? — Interrumpió el príncipe, acercándose a ella rápidamente, como siempre hacía cuando podía tratarse de la bestia que buscaba — ¿Ha pasado algo? ¿Algún desastre? — El príncipe pareció notar que estaba incomodando a la dueña — Lo lamento muchísimo, mi señora, es solo que somos unos viajeros cansados, que venimos de paso y nos encontramos casi por milagro con esta aldea, realmente no sabemos demasiado.
Mentira, mentira y mentira, pensé, recordando los mapas y que tenían noticias de esta aldea, que parecía que estaban desactualizadas, tampoco pude evitar notar, que en ningún momento declaro su título, ni declaro que era una persona importante, que interesante.
La mujer apenas nos notó en ese momento y agradecí que la luz no fuera la mejor, al igual que sus ojos, así que no pudo detallar demasiado ni se tomó el tiempo de detallar lo extraños que podíamos ser antes de volver sus ojos al príncipe.

— Yo… Soy una señora mayor, joven, no salgo mucho — Contesto la mujer después de un momento, al parecer el encanto del chico había funcionado — Así que no puedo decirle demasiado, sé que hubo… A-Algún tipo de accidente, pero es lo único que ha llegado hasta mí…
— Preciada señora — Siguió el joven noble — Lamentamos profundamente realmente importunarla, pero ¿Sabría donde podríamos obtener más información sobre esto?
— Bueno… — Pareció pensárselo un momento, no sabía si se debía a que no estaba segura o estaba decidiendo si era correcto compartirlo — Puede que en la taberna sepan más, la mayoría de los hombres se reúnen allí.
— ¡Muchísimas gracias, mi señora! — El chico estaba derrochando dulzura y la señora parecía encantada por el joven — Ahora… Realmente estamos muy cansados y nos gustaría tener una cama por una noche ¿La posada sigue funcionando?
— … — Se lo pensó un momento, volvió a darnos una repasada y mi nerviosismo aumento, era la que menos llevaba durmiendo al aire libre, pero seguía siendo la mayor cantidad de noches que había dormido en el suelo — Sí. Aunque tengo pocas habitaciones preparadas, así que no se realmente sí…

— ¡No se preocupe! — Se apresuro Daimhin — Realmente solo necesitamos dos — ¿Dos? Me pregunte, esperando que mi cara no reflejara mi confusión — Realmente, le tengo que ser sincero, estamos llevando a estas buenas hermanas — Nos señaló a Morrigan y a mí, desee sinceramente que la mujer estuviera medio ciega porque tendría que estarlo paro no notar que en lo único que nos parecíamos era en el blanco de los ojos — Por lo cual solo necesitamos dos habitaciones, una para las señoras y una para sus pobres guardianes — Hizo una cara de pena que incluso yo hubiera intentado ayudarlo.
— … Supongo que puedo arreglarlo sin problema — No parecía demasiado segura — ¿Necesitaran algo más?
— ¿Hay algún baño cercano? — La mujer asintió rápidamente, el príncipe se giró un momento hacía nosotros y saco de su bota una pequeña bolsita con dinero, saco un par de monedas de plata y volvió con la mujer, depositando el pequeño monto en su mano con suma delicadeza — Espero que eso sea suficiente — La mujer las contó y en su rostro se dibujó una autentica sonrisa de felicidad que dejo expuestos algunos dientes faltantes.
— Con gusto, mis señores.
— Muchísimas gracias, señora mía — Daimhin sonrió con suavidad y no entendí como la mujer en realidad creía que podía ser un guardaespaldas cuando en ese momento era lo más parecido a un príncipe de cuento que había visto en mi vida — ¿Volveremos en un rato, está bien?
— Si claro y tendré sus habitaciones listas, enseguida.
Se despidió de nosotros con efusividad mientras salíamos de la posada.


Dedicamos el tiempo antes de volver a investigar un poco, el hijo del rey intento obtener más información de los aldeanos, pero estos parecían bastante reacios a hablar con los extranjeros.
Al final tendría razón la señora y la mejor idea sería ir a la taberna y esperar a que estando borrachos tuvieran la lengua más suelta.
Después de una hora o dos en aquella tarea infructuosa, volvimos a la posada de la anciana y esta parecía limpiar muy sonriente lo poco que quedaba, con una niña pequeña detrás, nos saludó con la misma efusividad de antes, avisándonos que las habitaciones estaban listas y entregando las llaves a Daimhin.
Este nos entregó la nuestra y subimos a las habitaciones. Estaban en el segundo piso y eran iguales, con una cama grande y dos mesas de noche y nada más, así que dejamos nuestras cosas en el que nos tocaba, asegurándonos de cerrarlo correctamente, no quería a una niña pequeña jugando con pociones o algo y volvimos con los chicos, me pregunte internamente que tan enroscados tendrían que dormir para caber correctamente en la cama, pero eso parecía ser lo último de sus preocupaciones.


Al menos para Kylian y Daimhin que se dedicaban a charlar sobre la aldea y sus habitantes que no se comportaban de la forma más normal, empezaron a enumerar las cosas extrañas y las evasivas y muy pronto me uní a ellos, mencionándoles las miradas persistentes y el hecho de que creía que todos sabían lo que había pasado o estaba pasando y estaban recelosos de los visitantes, por lo que probablemente había sido algo complicado. Kylian estuvo de acuerdo conmigo y Daimhin lucía tan inconforme como su cara podía expresarlo.
Daimhin saco la bolsita que guardaba en su bota y la dividió en varios montoncitos, estaba planeando algo y no podía evitar estar curiosa al respecto, sin embargo, no comento demasiado, excepto al final que nos avisó que en la taberna lo mejor sería al menos fingir beber.



No sabes lo que me reí con todo lo de la señora de la posada. Aunque a la vez pienso que tal vez la doña no es lo que parece... No sé, ya tengo miedo a todos y sospecho de todos jajaja. Quiero verlos en la taberna ya a ver qué averiguan. Me voy corriendo al otro capi
Fingir beber? jajaja Ya van a liarla jajaja Por cierto, me encanta como Ava siente a Kylian tan cerca al dsespertarla... ñamñam 😏
Si es q Daimhin es toooodo un caballero... Aaains a mi ya me está enamorando 😍😍. elava q dice Veni?? 🤭🤭
Vaya, vaya... Así q algo ha pasado en aquella pequeña aldea y nadie quiere soltar prenda... Y los demás Aldeanos, con buena vista, se han percatado ya de quien es el forastero?? Eeeh?? Eeeh??!! 🤔🤔