XI. La aldea (Pt. 2/3)
- Vnia Sim
- 2 mar 2023
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Salimos de allí, la tarde empezaba a caer por lo cual no fue difícil encontrar el sitio en la aldea donde todos parecían reunirse, por suerte era una construcción amplia, llena de mesas, aunque con suficiente espacio entre estas porque había mucha más gente de la que esperaría, honestamente ni siquiera pensaba que en aquel pueblo hubiese tantos hombres.
Pese al ambiente, al alcohol y la música, note que en el momento en que entramos varios ojos se quedaron encima nuestro y no podía decidir qué tan bienvenidos significaba eso, pero sospechaba que era más bien poco, por suerte o por desgracia, a Daimhin aquello no pareció importarle demasiado, ignoro aquello con elegancia y se dirigió a la barra, con su mejor sonrisa socarrona.

Como no podía ser de otra forma, le seguimos cual borreguitos, aunque la cara de mal humor era cada vez más evidente en Kylian, parecía a punto de gruñirle a alguno de los que se le quedaba observando fijamente.
Nos apoyamos en la barra mientras el tabernero servía la orden del príncipe, aunque enseguida me arrepentí, solo había dejado las manos apoyadas, de tal forma que la capa me seguía cubriendo las marcas, pero la madera estaba pegajosa y asquerosa, aleje los dedos enseguida pero no mejoro la sensación, que asco.
Kylian encontró un rincón un poco apartado y una vez tuvo su jarra de cerveza en mano, se apresuró hacia este, con la suerte de que la gente alrededor del lugar se alejó con poca sutileza, sinceramente parecían absolutamente espantados de los visitantes y no creía que se debiera únicamente a las garras del chico.
Aprovechamos aquello y uno a uno nos fuimos uniendo en el espacio que habían dejado libre, siendo el príncipe el último en hacerlo, manteniendo la misma sonrisa todo el tiempo.


Bebí el primer sorbo y apenas pude contener las ganas de escupir, no estaba acostumbrada a más alcohol que alguna copa de vino por una ocasión especial, pero la cerveza tenía un sabor desagradable.


Maldije internamente mientras observaba al cambiaformas beber con tranquilidad y envidie un poco aquello, me dedique a observar a la gente con la jarra bailando entre mis dedos.


Daimhin se tomó algunos tragos con la misma tranquilidad que el otro, pero ni Daire ni Morrigan parecían demasiado contentos con la bebida, por suerte no era la única, y no demore demasiado en notar que la bebida del príncipe bajaba más rápido de lo que debería así que me dedique a observarlo y descubrí que cada poco, intercalándolo con pequeños sorbos, en un movimiento sutil, derramaba algo del alcohol en el piso, deshaciéndose del mismo rápidamente. Tenía ganas de imitarlo, pero sabía que no tendría tanta habilidad para lograrlo sin llamar la atención.
Después de un rato las jarras de los demás seguían bajando y casi terminando mientras que la mía seguía llena y no fui la única.
— ¿Qué ocurre? — Preguntó el de cabello negro — ¿Esta mala?
— No, no, no es eso.



— ¿Entonces? Venga, déjame probar — Bromeo un poco y tomo mi jarra sin esfuerzo, dándole un sorbo, espere a que terminara, pero en un movimiento rápido, hizo un intercambio, dejándome la vacía a mí y permaneciendo con la llena, que se encargó, con el mismo método de antes, de terminar — Muy bien, parece que ya todos hemos terminado así que iré por las siguientes, con su permiso.
— Pero… ¿Qué hace? — Me pregunte en un susurro, que pensaba que nadie había escuchado hasta que fui atrapada por los ojos azulados del guardián, que parecía sonreír un poco mientras me indico con la mano que mirara hacia donde iba el príncipe — ¿Qué?

Lo miré y entendí todo, el chico traía, a duras penas, las cervezas para todos y conseguía trastabillar un poco, pero no eran fallos reales sino ensayados, con la fuerza suficiente para llamar la atención, pero poca para terminar cayendo en realidad. Y la gente se estaba riendo alrededor, de él, pero era el primer paso para conseguir que se abrieran, porque estaban tan ebrios como él.
¿Cómo un príncipe había aprendido aquellas cosas? Una duda más sobre el señor de la realeza se sumaba a todas las anteriores, que no eran pocas ¿Quién era realmente? Con toda la locura de los últimos días no había tenido tiempo de plantarme nada de ello, pero se iban acumulando ¿Cuál tenía que ser la historia detrás de un heredero al trono para que este saliera corriendo a la menor oportunidad incluso si esto incluía perseguir a un monstruo con cero probabilidades de éxito? Y su inhumano de compañía ¿Qué historias tenían para contar?
Deje de pensar en ello cuando el príncipe se estrella, entre risas de nuevo en el asiento y entrego a cada uno su jarra, dejando que se derramara el alcohol, noté rápidamente que la que tenía menor cantidad era la mía. Me pregunte por un momento si lo había hecho aposta y la sonrisa que me dedico pareció indicar justamente eso.
Tuvieron que pasar otras tres o cuatro rondas antes de que la gente pareciera más relajada a nuestro alrededor, aunque para ese momento ya estaba inquieta de intentar cubrir mis marcas todo lo posible, pese a que la camiseta lograba esconderlo bastante bien.



Daimhin espero hasta ese momento para empezar la segunda fase de su plan, cuando todos estaban relajados y fue a una de las mesas cercanas, acompañado por Daire, lo observe discutir un poco con el grupo, sin saber de qué se trataba, con un poquito de temor cuando el que parecía el líder soltó una larga carcajada y les hizo espacio para sentarse allí.
Me dedique a observarlos, sin poderme controlar cuando veo cuando ambos nobles envolverse en un mundo al que no pertenecían y que, sin embargo, el príncipe parecía apreciar y conocer.
No noté exactamente ocurría hasta unos minutos después cuando escuche las risas del grupo y al final, sin controlar mi propia curiosidad, me acabe levantando y yendo al encuentro.

Me abrí espacio en medio del círculo que se había formado y la imagen era irreal, con los campesinos y los nobles disfrazados envueltos en un duelo de cartas… Que parecía estar ganando el príncipe.
¿Qué?
Los habitantes se quejaron durante todas esas rondas, hasta que el príncipe gano y el quejido fue grupal, pero el de cabello negro fue benevolente, participo con menos suerte que la anterior, pero lo tomo con gracia cuando se burlaron de él. Unas cuantas rondas más y casi parecían conocerse de toda la vida.
Invito algunas rondas de cerveza para todos y acabaron abrazados.
Charlaron un rato, se dirigieron a una esquina, los seguí casi de forma inconsciente, el desarrollo de las relaciones me parecía tan extraño.

— ¡Fue rarísimo! — Comento el borracho y esa declaración fue suficiente para obtener la atención de los dos — No sabemos ni como ¡PERO! Esta cerveza está muy buena, ¿verdad?
— ¡Claro que sí, compañero! — El príncipe fingía estar tan borracho como él, podía jurar que no debía haber bebido una jarra entera por sí mismo — ¿Qué fue eso tan raro?
— ¿No te has enterado?
— No, llevamos demasiado tiempo en el camino y solo necesitábamos una buena cerveza.
— ¡Es la mejor! ¡No vas a encontrar otra igual en todo el reino! — Nunca había probado otra cerveza, pero esa declaración en particular me parecía totalmente posible.
— Claro que no, es la mejor, sin duda, pero ¿Qué ha pasado?

— ¡La explosión! ¡El fuego! ¡La gente corriendo aterrada y declarando cosas! Es que ni siquiera te lo puedes imaginar, ese día no estaba, ya sabes, hay que trabajar un montón, más que nada en esta época, pero la gente decía cosas muy locas, demonios, fantasmas, monstruos, una cosa gigante de dos metros, que sí, que sí, tenemos algunos monstruos en medio del bosque, pero ¿Tantos? Nunca visto ¿Y en la aldea? Jamás.
— ¡Por todos los cielos! ¡Espero que nadie resultada muy herido! — Declaro el príncipe y parecía sincero.
— Algunos desaparecieron, todavía los buscamos, pensamos contratar un cazador, pero es una pobre aldea.
— … Lo entiendo.

Charlaron de algunas cosas más, pero parecía más un intento del chico real de cambiar la conversación, de distraer al lugareño de lo que acababan de hablar que otra cosa, de modo que, satisfecha mi curiosidad, pero con preguntas nuevas tanto del príncipe como de ese gran desastre, me volví a esconder en la mesa, aunque en este lugar solo quedaba Kylian, que bebía lentamente, con la mirada muy fija en su protegido, y eso solo profundizo mis preguntas.
Sin embargo, no sabía si tenía la valentía para preguntarle, pensaba que no, era la primera que escapaba del pasado a la menor oportunidad ¿Por qué traería de vuelta el de alguien?
No tuve demasiado tiempo para considerar aquello, un joven borracho se estrelló contra la banca del otro lado de la mesa, sonriendo descaradamente.

— Preciosa — Dijo y no le presté atención hasta que lo repitió — Preciosa, eh, tú, misteriosa — Lo miré fijamente, sin saber cómo actuar — De ojos de sombras, cabellos de roble y belleza misteriosa.
No conteste.
— Dama de ojos misteriosos — Siguió y apenas pude contener mi hastió — Si me miras otra vez, me congelare a sus pies, rogare por su gloria y jurare por mis tierras.
No entendía nada, pero no me agradaba en lo más mínimo. Intente beber un poco, comprobar si me dejaba de prestar atención, pero el sabor era horrible y de poco funciono.
Todo lo contrario, no sabía si el joven entendió mi silencio como una aceptación, pero intento acercarse más, solo detenido por la mesa e intento agarrar, con confianza, una de mis manos, a lo que rehuí.
— No me toque — Finalmente dije, con disgusto. Mientras que eso solo consiguió que su sonrisa aumentara.
— Así que la belleza misteriosa puede hablar — Comento, tan descarado que sentí ganas de hechizarlo — Bella dama ¿No quieres descubrir conmigo las bellezas de la noche?
— No.
— La dulce dama parece difícil de convencer.

Siguió con su dedicación y me sentí expuesta, volvió a intentar tomar mis manos y cuando me alejé bruscamente, decidió cambiar de estrategia, cambiando de lado para ponerse junto a mí. Me aleje todo lo que podía, pero el espacio no parecía suficiente, no estaba segura de que hacer, nunca me había pasado antes algo similar, ni a mí ni a mi magia nos estaba gustando y los dedos me cosquilleaban en evidencia.
En la torre no era así, o no exactamente, si bien los hechiceros no nos casamos, eso era de conocimiento común, las relaciones no estaban prohibidas explícitamente, eran necesarias y una parte más que explorar, pero no eran tan lanzados, se enviaban notas, se susurraban cosas, pero decirlo abiertamente y acercarte con tal descaro, no, era muy extraño que sucediese. Por ello los rumores corrían, como el de Selene y Amleth, pero nadie intentaba imponerse… O las cosas podrían acabar muy mal.

— Dama misteriosa — Me puso un brazo encima y mi magia vibro debajo de los lugares que tocaba, furiosa — Ven conmigo, te voy a enseñar los secretos de la noche, esos que tu esposo no se ha molestado en mostrarte y vamos a manchar esa bella ropa que tienes.
Me gire a mirarlo con odio, entre más hablaba peor me sentía, más lejos quería estar de él y sus manos asquerosas, necesitaba controlarme pese a la tentación que mi magia susurraba.
— Aléjate — Susurré como última advertencia, con mi poder a punto de mezclarse en mi voz.
Me apretó con más fuerza y el único motivo por el que no lo sepulte fue el público presente, pero ante esa imposibilidad, atrape la mano que me apresaba y encaje mis uñas en esta hasta que el dolor se plasmó en su rostro.
— Vete — Susurre y sentí que mi furia se filtraba un poco en las palabras.
Apartó su brazo, como si quemara un poco y adivine que mis ojos debían brillar un poco más que los humanos, me lamente por un instante, pero no tuve demasiado tiempo para la culpabilidad cuando el hombre, en una lucidez producida por el pánico, se levantó bruscamente, alejándose y a punto de ponerse a gritar.


Sin embargo, una sombra grande apareció a detrás de él y, como imitándolo, puso su brazo alrededor de él.
— ¿Qué sucede con usted? — Preguntó Kylian, pese a sus palabras agradables, su cara no lo era y las uñas que muy evidentemente se estaban clavando en la piel del otro, tampoco — No puedo evitar notar que lleva molestando a la señora durante un largo rato.
— Yo… yo… yo…
Se intento apartar, pero el otro no se lo permitió.
— Tú, tú, tú — Repitió, dando una sonrisa más malvada de lo que pensaba que podría, exponiendo unos colmillos más largos que los de un humano — No paras de molestarla ¿No ves su cara? ¿No sientes su molestia? — Exclamo y noté que el aire a mi alrededor repicaba, tan furioso como mi magia, apenas contenido — Ustedes, los humanos, disfrutan mucho picando a las criaturas hasta que descubren que son un poco más de lo que pensaban — Condeno y sospeche que no hablaba solo de mí.
— … Bruja — Susurró.

El pánico corrió por todo su rostro, como si hubiera necesitado algo más que mis ojos para saberlo, se giró a mirarme y pese a que no podía ser una decisión inteligente, le dediqué lo que solo podía ser una sonrisa feroz y dejé que mis ojos se iluminaran de poder. Iba a gritar, quería arruinarlo todo, pero fue contenido por las garras encajándose en su piel, paso de mi cara a la del inhumano y este sonría tan amenazante como yo, no sabía de donde salía aquella sonrisa, pero lo agradecí.
— ¿Qué dice, pobre señor? — Replico el castaño, con el mismo tono de amabilidad, aunque podía observar sus uñas encajándose con más fuerza — Debe estar usted muy borracho para atreverse a calumniar a mi señora de tal forma, llamarla con tal descaro bruja, sin ninguna prueba solo puede ser obra de la ebriedad ¿No es así? ¿O te atreverás a sostener esas calumnias nuevamente y someterte a las consecuencias?
Kylian parecía tan amenazador como podía, lo cual era mucho, aprovechando de su tamaño y ferocidad. El aldeano negó rápidamente, pero él no le soltó tan pronto, lucía aterrador, digno de su título, la espada del príncipe.
— ¡Lo siento! ¡Lo siento! — Parecía sollozar y no me genero ni un poco de pena — Estoy borracho, soy estúpido, veo cosas donde no hay y nadie se atrevería a creerme ¡Se lo juro! ¡Su bella dama es tan humana como se puede! ¡Una noble más!
— Y nada más.
— Y nada más.
El de ojos verdosos lo observó un poco más, fijamente hasta que el hombre parecía a punto de desfallecer, contuve la risa a duras penas, pero era asombrosa su habilidad para pasar del amable hombre al cambiaformas aterrador, listo para devorar el alma de quien le mirara demasiado, como tantos cuentos populares narraban.
Lo dejo escapar, estaba a punto de orinarse encima y era un espectáculo divertido, no deje de mirarlo hasta que salió de la taberna y cada vez que atrapaba mis ojos parecía más asustado.
Me giré y esta vez me encontré a Kylian mirándome, nos observamos un momento, ambos parecíamos incomodos. Le hice un poco de espacio, invitándolo a sentarse, pero en su lugar, me señalo la salida.
Lo dude un poco, busque a mis compañeros, descubrí a Daimhin en medio de lo que parecía más investigación, la gente a su alrededor parecía fascinada y me pregunte cuanto más lo estarían de saber que quien estaba a su lado no era otro que uno de los herederos del reino.


Mientras que Morrigan y Daire estaban cada uno por su lado, la chica parecía haber encontrado una amiga para conversar y el otro estaba en medio de borrachos, cerca al de cabello negro, pero pareciendo mucho menos cómodo, si lo mirabas bien podía ser evidente que era un pez fuera del agua, un noble que no estaba acostumbrado a estar fuera de la corte ¿Cómo lo habían convencido de entrar a una misión suicida? Una pregunta más a la que no creía encontrar respuesta pronto.
Que particular era el grupo, pensé, antes de toparme nuevamente con la mirada acuosa del castaño, levantándome. Escapamos por la puerta más cercana, dejando las bebidas en la mesa.


Nos sentamos en el suelo, lo suficientemente cerca a la taberna para que nos encontraran con facilidad, pero todavía con un poco de intimidad, alejados del ruido de la música y el jolgorio del lugar.
— Gracias — Suspire, después de un rato en silencio.
— No es nada, no pudo ser cómodo — No me miraba, sus ojos estaban enfocados en el cielo — La gente puede ser muy molesta.
— Sin duda alguna — Murmure, disfrutando del viento — Pero tengo que admitir que fue muy divertido.
— ¿Su cara cuando se dio cuenta de que no eres una presa sino un depredador?
— Su cara cuando pensó que lo podría comer vivo — Reí un poco, había sido liberador — O que tu podrías.
— Podría — Fue la respuesta y me centre otra vez en él — Lo merecería en todo caso, son unos aprovechados.
— Supongo — Suspire — No estoy acostumbrada — Confese, solo porque necesitaba decirlo y no sentirme tonta — Creo que no estoy acostumbrada a la gente en realidad, mi compañía era Elizabeth y poco más.
— … La torre no parecía un lugar especial para propiciar las relaciones.
— Supongo que no, aunque… Te sorprenderías.
— ¿En serio? ¿Cómo las cortes?


— Nunca he estado en una corte, pero al menos en las torres, son cortejos silenciosos y discretos, aunque se susurran cosas, intereses, gente yendo a la habitación de otra persona.
— Entonces solo se parecen a las cortes por los chismes.
Se rio un poco y me llene de preguntas.
— ¿Cómo son las cortes?
— Problemáticas — Condenó y su boca hizo una mueca, no era suficiente y un solo vistazo a mi cara debió evidenciar eso — De día pueden parecer lugares divertidos y nobles, pero si vas a los lugares correctos o pasas de cierta hora… Descubres que a la gente le gusta demasiado tentar lo prohibido, ir a los rincones, tirar lo apropiado por la borda y enloquecer un poco, mientras las máscaras escondan los rostros y nadie pueda señalar al día siguiente — Se rio pero no se escuchaba feliz, ni divertido — Te sorprendería lo que ocultan los nobles detrás de su aparente compostura.

Mientras hablaba iba imaginando todo lo que decía, parecía una locura y las preguntas no hacían más que acumularse ¿Cómo lo sabía? ¿Había participado en ello? ¿Y los demás? Parecía otro mundo.
— … Es difícil de imaginar — Solté finalmente, preguntándome si allí había aprendido el príncipe sus habilidades “inapropiadas” — ¿Todos los nobles acaban allí?
— Por supuesto que no, no habría suficiente espacio, pero muchos sí, van a enloquecer, es un espacio donde todo lo prohibido está permitido y la gente cae, sin temer a las consecuencias… Porque al día siguiente estas no existen para los nobles, solo para el resto de los mortales.
— … Suena mal.
— ¿Para los nobles o para los mortales?
— ¿Algo alguna vez está mal para los nobles?
Suspire mientras volvían a mi cabeza los recuerdos de la primera vez que conocí a la gente, de cómo el chico a mi lado no había considerado la posición ni el poder en favor del príncipe, aunque ahora me preguntaba si solo era por ser el príncipe.


— Te sorprenderías — Lo mire y esta vez me estaba dando una mirada curiosa, llena de secretos — Pero eso no es lo importante, al fin y al cabo, en esta aldea y con nuestra misión, de las cortes no queda sino un recuerdo.
Y muchas historias, quise decir, sin atreverme, era su pasado e intentaba no imponerme, aunque iba a absorber cada gota de información que pudiera sacar hasta entender un poco mejor al grupo tan particular.
¡Y terminamos la segunda parte del noveno capitulo! Espero que lo disfrutaran tanto como yo, lo siento por lo largo que es, no pude separarlo antes... Pero ¡A lo importante! Esto no hubiera sido ni la mitad de interesante sin el patrocinio parcial de Kematian, porque es la personita que hizo muchas de las poses de la taberna y consiguió que la escena quedara tal como me la imaginaba, eres la mejoooor



¡Amé este capítulo! Me encantó ver al príncipe en acción. Es muy ágil jajaja. Y bueno, me encantó Kylian... creo que él y Elava se van acercando muy poco a poco y ya me hago ilusiones. Adoré todo lo que contó de la corte. A saber todo lo que habrá vivido. Y lo del fuego... OMG! Creo que aún queda algo qué saber sobre eso. Adoro leerte, bella. Por un lado me encanta estar al día pero por otro sufro jaja
Halaaaaa pues ahí tenemos al principe ganándose a la gente jooo y Kilian salvando a Elaba, OmG!! Ahí veo salsero jooope🤭🤭🤭
Mira, me ha encantado de verdad!! Daim haciendo el juego de las jarras y ganándose a la gente, Ava incómoda, kylian salvandole el culo a la hechicera, esa charla oculta de todos... Mi shippeo va a mil y no me escondo 😍
Vaaaaaya con Daim, este muchacho no deja de sorprenderme... Un Principejo de lo más pecualiar... Así q le va lo prohibido eeeeh... Kylian va pq no le queda de otra entiendo??